Las hormonas, la genética y la forma de vida influyen en el origen de algunas enfermedades femeninas.

Enfermedades y patologías relacionadas: Cáncer, Menopausia, Obesidad, Celiaquía, Varices, Ansiedad, General

Los hospitales Quirón han realizado, con motivo del Día Internacional de la Mujer, que se celebra este sábado, un análisis de los distintos trastornos que afectan en mayor medida a las mujeres. Así, han constatado que en algunas dolencias su origen está en las propias hormonas femeninas –estrógenos y progesterona–, influyendo también en otros casos la genética y los hábitos de vida actuales.

Según han informado los hospitales Quirón de Málaga capital, Marbella y Campo de Gibraltar en un comunicado, este análisis se ha realizado tras consultar con especialistas de distintos centros de España.

Sobre el cáncer de mama, han precisado, que es el tumor que con más frecuencia se manifiesta en mujeres, pero también es cierto que su detección en las primeras fases, gracias al diagnóstico precoz, permite alcanzar un índice de supervivencia a los cinco años de casi el 90 por ciento.

Entre los factores de riesgo se encuentran la edad, la historia familiar y haberlo padecido con anterioridad. También es de enorme importancia la historia reproductiva, la menarquia precoz, el retraso en el primer embarazo, la ausencia de partos o la menopausia tardía.

Igualmente, existen dos factores externos de fácil prevención e implicados en su propia génesis: el consumo excesivo de alcohol y la obesidad en mujeres postmenopáusicas. En cambio, el embarazo temprano, el ejercicio físico y la lactancia materna serían razones que disminuirían los peligros de sufrirlo.

La mayor esperanza de vida de las mujeres y unos niveles de obesidad generalmente superiores a los de los hombres hacen que la prevalencia de la diabetes, que afecta al 14 por ciento de la población en general, así como sus complicaciones –retinopatía diabética, fracaso renal, dificultad de las digestiones, problemas de micción o estreñimiento– incida más en ellas.

Otro ejemplo es que factores hormonales influyen en que la migraña sea más frecuente en el sexo femenino, con una proporción de tres a uno y con mayor incidencia entre los 40-50 años. Aunque no está clara la razón, hay varias dolencias del aparato locomotor –artritis reumatoide, osteoporosis y fibromialgia– que también afectan más a las mujeres que a los varones.

Además de las hormonas y la genética, el estilo de vida actual ha aumentado el número de casos de patologías de columna vertebral, hasta el punto de que las padecen entre un 80 y un 85 por ciento de la población a lo largo de la vida y se han convertido en una de las mayores causas de bajas laborales.

Así, han apuntado que el uso de zapatos de tacón y ropa más ajustada hace a las mujeres más propensas a estas dolencias. También el empleo de un calzado con horma estrecha y tacón generoso contribuye al desarrollo de cualquiera de las patologías presentes en los pies de la mujer: hallux valgus o juanetes, metatarsalgia o dolor de la planta y neuroma de Morton o inflamación de uno de los nervios.

También han aludido a la “compañía peligrosa” que suponen mujer y tabaco. En este sentido, a los perjuicios cardiovasculares y pulmonares ya conocidos se suman los problemas en la fertilidad, el embarazo y la lactancia, los efectos nocivos sobre la circulación sanguínea en el caso de consumo de anticonceptivos orales, además de la vinculación con algunos cánceres específicos de la mujer, que se pueden ver agravados.

Las varices, por su parte, se presentan en un 10 por ciento de la población, con una incidencia cuatro veces superior en la mujer, es decir, afecta a una de cada cinco españolas. Su aparición se relaciona directamente con un factor hereditario, con una serie de circunstancias evitables, como la obesidad, los anticonceptivos, el sedentarismo, la exposición prolongada al calor, y con profesiones que exigen permanecer mucho tiempo de pie o sentada.

Su prevención va orientada fundamentalmente contra los factores evitables, de modo que se recomienda un estricto control del sobrepeso, medidas posturales (elevación de extremidades), ejercicio físico diario para activar el bombeo venoso y, especialmente, las medias elásticas de compresión decreciente.

Otra dolencia es la dermatitis de contacto, especialmente asociada al níquel, y suelen ser frecuentes las asociadas a cosméticos, tintes y perfumes.

Trastornos psicológicos

Según los hospitales Quirón, a pesar de que durante la infancia los niños superan a las niñas en consultas por trastornos emocionales, a partir de la pubertad, ellas van por delante. Igualmente, sufren, con mayor frecuencia que los hombres, trastornos de ansiedad, como crisis de angustia, fobias y alteraciones de la conducta alimentaria. El insomnio también es más usual en la mujer, a veces formando parte de estas patologías o precipitado por los cambios hormonales de la menopausia.

Aunque no se puede generalizar, las mujeres, tanto por cuestiones culturales como biológicas, tienden a desarrollar adicciones algo diferentes a las de los hombres. Mientras estos tienden más al juego y al alcohol, ellas se “enganchan” a otras personas, a las compras o, incluso, a la belleza.

El embarazo se encuentra entre las causas más frecuentes de hemorroides, que producen síntomas como hemorragia, prolapso, prurito o picor, ensuciamiento y dolor. La forma más eficaz de prevenirlas es lograr un hábito intestinal normal y regular, para lo que se aconseja realizar una dieta rica en fibra y beber gran cantidad de líquidos diarios.

La anemia, es otra de las dolencias y tiene muy diversas causas, no obstante, la más importante es el sangrado, que puede ocurrir de dos formas distintas: en pérdidas de sangre importantes o en sangrados poco intensos, pero repetidos o continuos. La mujer, debido a las pérdidas menstruales o a un sangrado excesivo durante el parto, es más propensa a padecerla. Sus síntomas varían según su intensidad.

La celiaquía, una intolerancia permanente al gluten del trigo, cebada y centeno en individuos predispuestos genéticamente, está presente en España en el uno por ciento de la población, pero es dos veces más frecuente en las mujeres. Su único tratamiento eficaz es una dieta exenta de gluten durante toda la vida.

Por último, la celulitis, que no debe confundirse con los depósitos localizados de grasa, tan característicos con el paso de los años y la vida sedentaria, no tiene ninguna relación, a pesar de la creencia tradicional, con la obesidad.

La popular piel de naranja es una alteración que afecta fundamentalmente a las mujeres postpúberes y que se localiza en los muslos, las caderas y el abdomen. A pesar de lo dicho, en ella están implicadas las hormonas femeninas y que los adipocitos o células grasas que se encuentran en la zona de los muslos presentan unas particularidades en su metabolismo y estructura que los hace especialmente proclives a desarrollarla.

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