Muchas muertes por asma pueden evitarse

Un ejemplo de la grave dejadez con la que algunos pacientes de asma y sus familiares afrontan esta enfermedad queda reflejada en los resultados de la reciente Encuesta Asma Infantil 2001, realizada en nuestro país. Ella resalta que sólo uno de cada tres niños asmáticos sigue un tratamiento adecuado a su enfermedad y que el 56 por ciento de ellos sólo son tratados cuando padecen una crisis.

Enfermedades y patologías relacionadas: Asma

El asma es una enfermedad que afecta a 150 millones de personas en todo el mundo y causa unas 180.000 muertes al año, según datos de la Organización Mundial de la Salud. La mayoría de estas muertes serían evitables, según un reciente estudio realizado en Asia, si los pacientes y sus familiares tuvieran más información sobre su enfermedad y siguieran estrictamente las recomendaciones para controlarla.

Las causas del asma pueden tener diferentes orígenes. El más común son los alergenos como el polen, los hongos, la caspa de animales, los ácaros del polvo y algunos alimentos. Pero también pueden desencadenar asma determinadas infecciones víricas de las vías respiratorias, sobre todo en niños pequeños. Además de la sinusitis, algunas sustancias irritantes como productos químicos, humo del tabaco o contaminantes; el ejercicio, la inhalación de aire frío y seco, la exposición continuada a irritantes químicos en el lugar de trabajo y la sensibilidad a algunos medicamentos.

Encuesta Asma Infantil 2001

Según la encuesta Asma Infantil 2001, realizada a dos mil familias españolas, uno de cada diez niños españoles es asmático, cifra que aumenta cada año, según los expertos. De todos los diagnosticados de asma, casi el 66 por ciento lo son por alergia al polvo, al polen o a los ácaros. Pero a pesar de ello, tanto los familiares como las personas del entorno del niño (profesores, cuidadores, etc.) “no tienen un conocimiento suficiente de esta enfermedad”, según el doctor Fernando Malmierca, secretario de Atención Primaria de la Asociación Española de Pediatría (AEP), por lo que estos niños siguen expuestos a condiciones que empeoran su estado.

Según el estudio, en más del 80 por ciento de los hogares donde residen niños asmáticos existen factores de riesgo. Por ejemplo, tres de cada cinco padres de niños asmáticos fuman, a pesar de la enfermedad de su hijo. Y en el 28 por ciento de los hogares de estos niños hay animales, normalmente perros, a pesar de la recomendación de los especialistas de que los niños asmáticos no vivan con animales domésticos y menos si además son alérgicos.

Otras recomendaciones es que no tengan cortinas en sus cuartos (cuando el 73 por ciento las tienen), que no tengan peluches (consejo que desoye el 42 por ciento), ni tampoco edredones o almohadas de plumas, o alfombras.

Las consecuencias del asma en estos niños se materializan también en un retraso escolar en el 55 por ciento de los casos, también relacionado con un elevado absentismo escolar en el 58 por ciento de los casos.

Otro de los puntos destacados en la encuesta es la poca información que a veces tienen los profesores de niños asmáticos sobre esta enfermedad, cuando es muy posible que sufran una crisis en la escuela debido, por ejemplo, al ejercicio físico. Por esta razón, los expertos que han realizado esta encuesta resaltan la necesidad de que las maestras y maestros “dispongan de información acerca de cuáles son las medidas a aplicar en caso de que un alumno asmático padezca una crisis en la escuela”.

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