Miedo a hablar

Tanto en la timidez como en la fobia social existe un miedo a comunicarse, a expresar lo que uno siente o piensa, ya que estas personas tienen una visión de ellas mismas muy negativa.

Enfermedades y patologías relacionadas: Fobias

Todo el mundo ha sentido en alguna ocasión que no era capaz de decir alguna cosa, que ante cierta situación se sentía “tímido”, esto hasta cierto punto es normal, el problema llega cuando esta timidez impide hacer cosas que uno querría. La persona tímida “no puede decir aquello que quiere a las personas que quiere, es decir, le cuesta expresarse, se pone nervioso, presenta una serie de síntomas físicos como pueden ser enrojecimiento, taquicardia o bloqueo. “La timidez puede presentarse en muchas situaciones de la vida o en algunas solamente”, explica Teresa Rovira, psicóloga clínica del centro CENODYN en Barcelona.

En el caso de la fobia social, este miedo hace además que se eviten las situaciones que provocan ansiedad, como puede ser conocer a alguien, hablar por teléfono o situaciones de grupo, por ejemplo. Precisamente la ansiedad es un problema importante para las personas con timidez y fobia social, ya que ésta aparece muchas veces cuando tienen que enfrentarse a algunas situaciones. “La ansiedad, si es continuada, si es frecuente, puede ocasionar problemas físicos, como consecuencia, cualquiera puede llegar a tener una gastritis y más adelante úlceras de estómago, puede tener taquicardia y puede llegar a resentirse el corazón”, añade Teresa Rovira.

Para controlar esta ansiedad, los especialistas pueden enseñar técnicas que ayuden a reducirla, como puede ser la relajación. Otra de las cosas que se enseñan es la asertividad, un conjunto de conductas que se pueden aprender y que consisten en la facilidad que una persona puede tener para comunicar lo que quiera en el momento que quiera y a quien quiera.

¿A qué se debe la timidez?

“Las causas de la timidez son variadas, por una parte puede haber un modelo que la persona ha ido adquiriendo en la infancia, pero muy a menudo hay un sentimiento de infravaloración de uno mismo con respecto a los demás y eso lleva a creer que lo que uno habla o dice no es bastante válido”, afirma la psicóloga. Así pues, por una parte influye el ambiente y por otra la propia personalidad del individuo. Este sentimiento de inseguridad que muestran los tímidos, implica un temor a la valoración negativa que pueden tener los demás, es decir, hay un miedo a “lo que pensarán los demás de mi”.

Respecto a este tema, la psicóloga Teresa Rovira habla de las creencias irracionales o pensamientos distorsionados, esto consiste en una serie de pensamientos “sobre sí mismo o sobre los demás que no son totalmente reales, son pensamientos negativos y que les impiden una comunicación adecuada”.

En muchas ocasiones las personas con una fuerte timidez o una fobia social pueden llegar a la consulta del psicólogo por otros problemas distintos, como pueden ser la depresión, la ansiedad o el estrés. “Cuando haces la historia de un paciente con depresión en ocasiones ves que también tiene timidez y que eso va relacionado, puede ser que la depresión le haya conducido a aislarse un poco y después le haya costado volver a reanudar contactos, que se sienta con baja autoestima y eso influya en las relaciones”, aclara Rovira. Aunque también puede ser al revés, que el hecho de ser tímido provoque unos sentimientos depresivos.

Por tanto vemos que tanto la timidez como la fobia social pueden afectar a la calidad de vida de las personas que las padecen, aunque esto dependerá del grado de timidez y del grado de fobia social. Puede afectar a nivel laboral, sobre todo si se trata de trabajos que requieren relacionarse con otras personas. También tiene consecuencias a nivel familiar, en el sentido de que no pueden expresar sus sentimientos o lo que piensan y esto en ocasiones crea conflictos, porque no se solucionan los problemas. Lo mismo puede pasar con los amigos, ya que la persona tímida “deja de recibir afecto por parte de otras personas puesto que no se comunica, los tímidos tienden a aislarse y esto es todavía más pronunciado en los que tienen fobia social”.

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