¿Mi libido? Está como el tiempo

Es un hecho: los fenómenos metereológicos afectan nuestro comportamiento y, por tanto, también a nuestras ganas de mantener relaciones sexuales. Que llueva, haga viento o sol no nos es indiferente a nuestra libido y a nuestras relaciones de alcoba. Un especialista nos cuenta de qué manera nos afecta la humedad, el cambio de estaciones o la luna llena. Y, de paso, nos ayuda a despejar mitos.

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.Cambios de estación: cambio de humor

Es un hecho: los cambios de estación “afectan a la producción de diversas sustancias químicas en nuestro organismo, como es el caso de la serotonina y la adrenalina, responsables de los cambios en el estado de ánimo”, afirma el doctor Antonio Bulbena, director del Instituto de Atención Psiquiátrica: Salud Mental y Toxicomanías (IAPS).

Estos cambios están directamente relacionados con la cantidad de luz que percibimos: “en las estaciones menos soleadas (otoño e invierno) proliferan los estados de tristeza y, por tanto, falta de apetito sexual”. Esto es debido, en parte, “a la disminución de la producción de serotonina en nuestro organismo, también llamada hormona del humor o del placer, que tiene una influencia directa en el sistema psiconervioso”. Sin embargo, “en primavera y verano, y especialmente los días de más luz, aumenta nuestra producción de la hormona del placer”, añade este especialista.

Por otro lado, a nivel clínico existe “el trastorno afectivo estacional, también llamado depresión del invierno, la que sufren las personas que cuando baja la luz del sol experimentan un estado de letargia o abulia, es decir, falta de ganas de hacer cualquier cosa, estado que desaparece en verano”, explica el doctor Bulbena.

Los vientos cálidos potencian la ansiedad

Cuando azotan vientos cálidos “aumenta el índice de personas con ataques de pánico y ansiedad que acuden a urgencias de los hospitales”. Es el caso de zonas como en el Canadá, la zona del Empordà de Cataluña (cuando azota el viento de la Tramuntana) y en los países próximos al Sáhara y del Mediterráneo, donde se deja notar el Siroco. Todos ellos desencadenan ciertos estados de nerviosismo en algunas personas”, afirma el doctor Bulbena.

Pero no es el único fenómeno metereológico que afecta en gran medida a nuestro estado de ánimo y comportamiento.

La humedad ¿aumenta o disminuye el malestar?

Para muchas personas la humedad es sinónimo de dolor físico. Aunque no existen estudios concluyentes, el doctor Bulbena reconoce que aquellas personas que sufren dolores de tipo “reumático” o con antiguas lesiones, entre otros casos “ven intensificar su malestar cuando aumenta la humedad medioambiental”. Por otro lado, “estadísticamente está comprobado que aumentan los casos de suicidio, aunque a nivel médico desconocemos la causa directa de ello”.

Sin embargo, “también es cierto que algunos dolores se calman con terapias de calor húmedo”, explica este especialista. También se utiliza a modo de terapia las lámparas de luz e, incluso, “ya se están utilizando para ayudar a disminuir ciertos cuadros depresivos”, añade.

La luna llena: rompiendo mitos

Como sucede con el azote de los vientos cálidos, “la luna llena coincide con un aumento de las urgencias psiquiátricas y de los ataques de pánico; aunque a fecha de hoy no hay un estudio científico concluyente aceptado por la comunidad médica internacional que justifique por qué tenemos esta respuesta”, reconoce este especialista. No obstante, “creemos que no es tanto por la luz de la luna y su efecto de fascinación en el hombre, como un animal más, si no por sus diferentes ritmos, que también influyen en las mareas”. Pero, “depende de cada persona, no todos estos fenómenos desencadenan las mismas respuestas en los individuos”, concluye.

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