Mens sana in corpore sano

Realizar deporte habitualmente, tener tiempo libre para dedicarlo a actividades de ocio, seguir una alimentación sana, no fumar, consumir de forma moderada bebidas alcohólicas y descansar correctamente constituyen los pilares fundamentales del denominado estilo de vida saludable.

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En los últimos tiempos, uno de los temas más recurrentes de las informaciones de salud aparecidas en los diferentes medios de comunicación está siendo la descripción de las ventajas que para la salud conlleva realizar ejercicio físico, no fumar o seguir una dieta equilibrada. En definitiva, seguir un estilo de vida saludable mejora el funcionamiento de nuestro organismo. Pero, existe un tipo de beneficio, que quizá ha quedado un poco olvidado, y es que también mejora la salud mental. Y es que las personas que siguen lo que se conoce como un estilo de vida saludable, también tienen una vida psicológica más sana, o lo que se resume muy claramente en la frase “mens sana in corpore sano”.

Alimentación y ejercicio físico

La alimentación es fundamental para nuestro organismo. Una dieta adecuada, junto a un estilo de vida saludable, puede reducir el riesgo de enfermedad coronaria, por ejemplo. La ingestión excesiva de calorías favorece el desarrollo de obesidad y de resistencia a la insulina, lo que conlleva un mayor riesgo de morbimortalidad. “Por ello se debe recomendar una dieta equilibrada, con el aporte conveniente de calorías para conseguir un peso adecuado”, explica el doctor Carlos R. Fidalgo (Medicina Preventiva). “En España se ha consumido secularmente una dieta rica en grasa monoinsaturada debido a un alto consumo de aceite de oliva, dentro del patrón denominado dieta mediterránea”, añade el doctor Fidalgo.

La dieta mediterránea se caracteriza por una abundancia de los alimentos de origen vegetal, donde una proporción importante de las calorías procede de los cereales y del aceite de oliva. Además, es típico el consumo abundante de frutas, hortalizas y pescado. Según el doctor Fidalgo, “la riqueza en vegetales de nuestra dieta hace que proporcione un aporte elevado de carbohidratos complejos, fibra, vitaminas, ácido fólico, antioxidantes y minerales”. “Una dieta mediterránea puede proporcionar todos estos nutrientes sin necesidad de su administración farmacológica”, añade.

Asimismo, el ejercicio físico también puede conllevar una importante reducción de la morbimortalidad por cualquier tipo de enfermedad, mejorando la esperanza de vida. Otros de los beneficios de la realización de ejercicio físico para la salud son la reducción del peso, la mejora de la función articular, la mejoría de la densidad ósea, mejor capacidad cardiorrespiratoria o la mejora de la autoestima.

Lucha o huida del estrés

Una fuente de alteraciones psicofísicas es, sin lugar a dudas, el estilo de vida estresante que caracteriza la sociedad en la que vivimos. “Según el investigador francés Henri Laborit, en circunstancias de estrés, el organismo se pone en una situación química y hormonal que se corresponde con una de las dos respuestas posibles: la huida o la lucha”, explica el doctor Fidalgo. “Así pues, el organismo, cuando acelera el corazón y la respiración, se coloca precisamente en situación de huida o de lucha. Para muchos individuos el estrés se vive de forma positiva: les hace falta una agresión exterior para sentirse bien y trabajar correctamente. En el segundo caso, nos vemos fuertemente agredidos por el estrés pero no somos capaces de poner a punto respuestas o mecanismos de defensa que nos permitan reaccionar de forma positiva”, añade.

No hay ningún remedio universal contra el estrés, pero sí que existen ciertas pautas de vida que pueden ayudar a disminuir sus efectos negativos en la salud. En este sentido el doctor Fidalgo aconseja el desarrollo de aficiones. “Es importante que su vida no se centre en el trabajo, tenga cerca una actividad complementaria que le permita cambiar de centro de interés: bricolaje, lectura, fotografía, etc”. Asimismo, comenta que el ejercicio físico es esencial, “piense que el deporte tiene un papel preponderante a la hora de atenuar los efectos del estrés”. Y, señala también la importancia del descanso, del sueño. “Cuando sufrimos estrés, llegamos a padecer insomnio con facilidad, y eso puede provocar un consumo desenfrenado de somníferos, algo que ocurre cada vez más entre los europeos”.

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