Mejorar la salud de los niños (I)

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha pedido que se investigue más sobre los factores medioambientales como polución, humo del tabaco o agentes tóxicos y sus efectos en la salud de los niños. Paralelamente, un informe de la Agencia Europea del Medioambiente advierte de los efectos perjudiciales en la salud de los niños que puede tener la temprana exposición a diferentes elementos contaminantes.

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Investigar en la salud de los niños es vital para asegurar el desarrollo humano y económico, así como conseguir proteger a los pequeños de las amenazas de su medioambiente. Este ha sido el mensaje lanzado por Marc Danzon, director regional de la OMS en Europa durante la reciente presentación del documento Salud de los niños y medioambiente: una revisión del conocimiento en la materia.

Este documento muestra cómo gobiernos e instituciones europeos pueden luchar contra estas amenazas. Los autores calculan que el 40 por ciento de las enfermedades que afectan a menores de cinco años están causadas, en mayor o menor grado, por factores medioambientales. Durante esa etapa, su organismo está en desarrollo, por lo que son particularmente vulnerables al impacto de la contaminación.

Según el monográfico elaborado por la Agencia Europea del Medioambiente (EEA), la temprana exposición de estos niños puede tener consecuencias a largo plazo. Además, son más sensibles a ciertos productos químicos a lo que se suma que están más expuestos a estos productos ya que en esta edad es común que gateen por el suelo o se lleven a la boca juguetes y todo tipo de objetos. Además, por su bajo peso, los niños respiran, beben y comen más -proporcionalmente- que los adultos, por lo que ingieren también una mayor cantidad de sustancias tóxicas.

Ello ha llevado a que la Unión Europea (UE) ponga la salud de los niños en relación con su entorno en un lugar destacado de su agenda política, afirma Margot Wallström, comisaria europea para el Medio Ambiente. Según Wallström, “la relación entre degradación medioambiental y degradación de la salud está claramente establecida, pero se necesita más investigación para mejorar nuestro conocimiento sobre este tema tan complejo”. Por ello, la UE prepara directivas especiales para controlar las condiciones sanitarias del entorno en que crecen los niños, viven, juegan o aprenden.

“Los niños están expuestos a más de 15.000 agentes químicos sintéticos, la mayoría desarrollados en los últimos 50 años y a una gran variedad de agentes, como polución en el aire de sitios cerrados y del exterior, polución en las áreas de tráfico, contaminación de comida y agua, edificios inseguros, contaminantes en juguetes, radiación y humo del tabaco”, afirma Domingo Jiménez-Beltrán, director ejecutivo de la EEA. Algunos desórdenes y enfermedades asociadas a estos factores medioambientales van desde el asma hasta el cáncer, pasando por lesiones o desórdenes del neurodesarrollo, entre otras. Ello lleva a que sea necesaria “una más estrecha cooperación entre las organizaciones de salud y medioambiente para aunar esfuerzos”, añade Jiménez-Beltrán.

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