Medios de comunicación y anorexia

El veredicto es: "culpables", denuncia la docente de Departamento de Didáctica de Expresión Musical Plástica y Corporal de la Universidad de Jaén, Inmaculada Rodríguez. Para esta especialista, "la moda, la presión social y los medios de comunicación inculcan a las adolescentes la obligación de estar permanentemente delgadas". También nos recuerda que todos somos responsables de estos trastornos alimentarios y como tal, podemos y debemos actuar para prevenirlos. ¿A qué esperas?

Enfermedades y patologías relacionadas: Anorexia

Dentro de la ponencia El exceso de ejercicio físico en la anorexia nerviosa, celebrada recientemente en la Universidad Internacional de Andalucía (UNIA), la especialista Inmaculada Rodríguez ha acusado a los medios de comunicación y a la publicidad de ser los principales impulsores de la anorexia y bulimia entre la población adolescente.

Y es que nuestras adolescentes son bombardeadas continuamente con la idea “que deben estar siempre delgadas” por ello no es de extrañar que más de la mitad de las niñas entre 12 y 16 años confiesen no sentirse “suficientemente delgadas”, como confirman los datos de un estudio realizado en la provincia de Jaén. En el caso de los chicos, piensan así el 17 por ciento de la población, según datos de la investigación.

Dentro del curso El ejercicio físico en el desarrollo integral del niño y del adolescente, Inmaculada dedicó su ponencia a la actividad física como una modalidad emergente entre las pacientes que actualmente sufren anorexia y bulimia. “En los últimos años el ejercicio físico está muy en boca de todos -gracias a los medios de comunicación y a la presión social- y las niñas que padecen trastornos alimentarios ya han empezado a practicarlo de manera obsesiva”. Estas pacientes “suben y bajan escaleras, recorren las calles de su ciudad a marcha elevada; por lo que si a eso le sumas las dietas restrictivas, el consumo de laxantes y el hecho de provocarse el vómito, no pueden salir del círculo vicioso en el que desgraciadamente se han metido”, advierte la profesora.

Todos somos responsables de la anorexia

Pero a la “delgadez extrema” como ideal de belleza que transmiten los medios de comunicación, “hay que añadir los psicológicos -ansiedad y estrés- y los biológicos, que hacen que las niñas entre 12 y 16 años sean especialmente vulnerables a estas patologías”, añade Rodríguez. Por ello, “todos somos responsables de la anorexia nerviosa y todos podemos y debemos actuar”, concluye la especialista.

Y es que, la adolescencia es el punto de mira de los trastornos alimentarios. Por ello, no es de extrañar que de cada diez personas que padecen anorexia, nueve sean niñas en edad escolar, como informa el estudio jienense. En palabras de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición SEEN), “la adolescencia es una etapa de cambios psicológicos importantes que pueden afectar la actitud hacia la comida, apareciendo rechazo por la imagen corporal y trastornos en la conducta alimentaría”.

Para la Dirección General de Salud Pública del MSC, las adolescentes son las más vulnerables “puesto que están en proceso de construcción de su identidad y no poseen aún criterios y valores propios que les permitan escapar a la presión de los modelos estéticos vigentes”. Así, “el ideal de belleza impone un cuerpo cada vez más delgado y la industria basada en la delgadez es cada vez mayor: productos para adelgazar, para no engordar, publicaciones sobre dietas, entre otros”.

Pero, para entender la génesis de estos trastornos “es preciso tener una perspectiva multidimensional que abarque tanto factores biológicos, psicológicos como socioculturales”, alega la Dirección General de Salud Pública del Ministerio de Salud y Consumo . Porque, la forma en que éstos interactúan entre sí puede influir en la aparición del problema y su mantenimiento.

Posible origen biológico de la anorexia

Un estudio de la Escuela de Medicina de la Universidad de Pittsburg (EE.UU.) ha averiguado que las mujeres que desarrollan anorexia nerviosa presentan una alteración de la actividad química del cerebro relacionada con la ansiedad y otros trastornos emocionales, incluso un año después de su recuperación.

La investigación, publicada en Archives of General Psychiatry ha comprobado que estas pacientes muestran alteración de la serotonina -componente cerebral que participa en la comunicación de las células nerviosas- que podría contribuir a la alteración del apetito, además de “participar” en el desarrollo de trastornos como la ansiedad, comportamientos obsesivos y pérdida del control.

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