Más información, menos antibióticos

El consumo masivo de antibióticos, a menudo por automedicación, ha creado un grave problema sanitario en los últimos años: estos fármacos han creado resistencias, es decir, cada vez son menos efectivos. Un reciente estudio ha demostrado que si el paciente desmitificara su efectividad y tuviera más información sobre estos fármacos, consumiría menos y los tomaría sólo cuando realmente los necesita.

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Esta es una de las conclusiones que se derivan de un estudio publicado en el British Medical Journal que tenía el objetivo de evaluar una estrategia de reducción del uso de antibióticos en el tratamiento concreto de una enfermedad, la bronquitis aguda, en el ámbito de la Atención Primaria.

El estudio, dirigido por el doctor John Macfarlane, experto de medicina respiratoria del Hospital de la ciudad de Nottingham, tenía como objetivo comprobar si el transmitir al paciente la duda sobre la efectividad de los antibióticos en el tratamiento concreto de la bronquitis aguda, mediante un consejo oral y escrito, afectaba a la decisión final del enfermo de tomar estos fármacos.

El equipo relata en su trabajo que “muchos pacientes adultos con bronquitis agudas, cuando consultan a su médico de cabecera, reciben antibióticos, los cuales en la mayor parte de los casos no modifican los síntomas”. Sin embargo, la creencia popular de que estos fármacos están indicados para las infecciones, “influye en los médicos de cabecera, que los recetan incluso cuando no están totalmente indicados”. Cuatro de cada cinco de estos pacientes no necesita antibióticos, “y su uso disminuiría si los pacientes recibieran información verbal y escrita sobre su eficacia” sostienen sus autores.

Para demostrarlo, se tomaron 259 adultos con bronquitis aguda que se dividieron en dos grupos. Al primero, compuesto por 212 pacientes, el médico de cabecera les recetó antibióticos para tomar en el caso de empeorar, pero con consejos verbales sobre cómo racionalizar su uso y reiterando su poca efectividad. A 106 pacientes de este grupo se les dio además un folleto informativo reforzando este consejo. En un segundo grupo se incluyeron 47 pacientes a los que se les dijo que con antibióticos desaparecerían sus síntomas, se les recetaron y se les animó a utilizarlos.

El estudio comparó la actitud de los dos grupos de pacientes en el siguiente mes, como respuesta a los mismos síntomas. De los pacientes del segundo grupo a los que se les aconsejó tomar antibióticos como la solución a sus complicaciones, un 94 por ciento los utilizó; mientras que del grupo que recibió información oral y escrita, sólo los utilizaron un 47 por ciento, es decir, la mitad.

“Aconsejar a estos pacientes y transmitirles la relatividad de la eficacia de los antibióticos con un folleto informativo apoyado de un consejo verbal es una estrategia segura de reducir el uso de antibióticos”, concluye Macfarlane y su equipo.

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