Lupus, una enfermedad poco conocida

El lupus es una enfermedad que provoca que el sistema inmunológico produzca anticuerpos que atacan al propio organismo del paciente en lugar de a los virus externos, provocando lesiones en diversos órganos y en algunos casos incluso la muerte.

Enfermedades y patologías relacionadas: Lupus

Aproximadamente cinco millones de personas de todo el mundo padecen lupus, 20.000 de ellas en España. Cada año se detectan 100.000 nuevos pacientes, que en un 90 por ciento son mujeres de entre 15 y 44 años.

Esta patología tiene un origen desconocido, aunque los investigadores creen que responde a una asociación entre una serie de genes defectuosos y la acción de factores medioambientales, como infecciones, medicamentos, luz ultravioleta (natural o artificial), estrés o determinadas hormonas.

La enfermedad puede manifestarse de diferentes formas. En el caso del lupus discoide o cutáneo la piel es el único órgano afectado. En cambio, el lupus sistémico puede dañar todo tipo de tejidos u órganos vitales (como el corazón, cerebro, riñones y pulmones). Lo mismo ocurre con el lupus inducido por medicamentos, pero sus síntomas suelen interrumpirse al abandonarse la medicación causante de la enfermedad. Por último, el lupus neonatal lo sufren los fetos y los recién nacidos y afecta tanto a la piel como a la sangre y los órganos vitales.

Los síntomas del lupus son muy diversos y en la mayoría de los casos incluyen dolor e inflamación de las articulaciones, fiebre, fatiga extrema, anemia y daño renal, aunque no todos los pacientes sufren estos procesos simultáneamente. Asimismo, también pueden aparecer otros síntomas como dolor en el pecho al respirar, erupciones en forma de alas de mariposa en las mejillas y el puente de la nariz, sensibilidad a la luz, caída del cabello, trastornos de la coagulación de la sangre, úlceras en la boca y la nariz y dedos blancos o azules ante la exposición al frío (fenómeno de Raynaud).

Diagnóstico y tratamiento

Sin embargo, al tratarse de una patología que se manifiesta de forma diferente en cada paciente y cuyos síntomas pueden responder a otras enfermedades, los afectados tardan mucho tiempo en ser diagnosticados y recibir tratamiento. Además, no existe una prueba única para detectar el lupus, por lo que es necesario llevar a cabo diversos exámenes médicos, análisis y un estudio de la historia clínica del paciente.

El tratamiento también es diferente en cada enfermo, según el tipo de lupus y los órganos a los que afecte. De momento no existe una cura, por lo que el tratamiento farmacológico tiene como objetivo paliar los síntomas y detener el avance de la enfermedad (de ahí la importancia del diagnóstico precoz). Entre los medicamentos que se aplican a estos pacientes se encuentran los antiinflamatorios no esteroideos (AINES), aspirina, corticoesteroides, fármacos antimaláricos, inmunosupresores y anticoagulantes. No obstante, el uso de algunos de estos tratamientos puede tener efectos secundarios graves que afectan a la salud del paciente al mantenerse durante un largo período de tiempo. Por ello, en la actualidad la investigación se dirige hacia la creación de fármacos menos tóxicos. Pero además de esta medicación, los enfermos tienen que recibir atención de médicos de diversas especialidades y con frecuencia son hospitalizados.

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