Los trastornos de la conducta en el anciano con demencia

El 90% de los pacientes con demencia sufre en algún momento de la enfermedad trastornos de la conducta. Los especialistas han analizado las diferentes modalidades terapéuticas en el manejo de estos trastornos dentro del XXIII Congreso de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología celebrado recientemente en Barcelona.

Enfermedades y patologías relacionadas: Alzhéimer, Demencia

La demencia es una de las enfermedades que con mayor frecuencia afectan a las personas mayores, ya que esta patología suele aparecer a partir de los 65 años. En la demencia los trastornos cognitivos son el centro de la enfermedad, pero además de estos trastornos se presentan también síntomas psicóticos y alteraciones de la conducta. Los trastornos conductuales tienen una gran repercusión en la calidad de vida de los pacientes y cuidadores, por esta razón es muy importante realizar un tratamiento adecuado.

Estos síntomas se pueden tratar eficazmente, a diferencia de lo que pasa con los síntomas cognitivos. Los nuevos avances permiten controlar mejor y con menos efectos secundarios los trastornos de la conducta, como pueden ser la agitación, deambulación errante o agresividad física y verbal. Con la terapia se consigue en un mayor número de casos que el afectado permanezca en su domicilio, “retrasando al máximo la necesidad de ingreso en una residencia especializada”, señala el doctor Sergio Ariño, jefe del Servicio de Geriatría del Hospital General de Granollers (Barcelona).

Los nuevos antipsicóticos, como risperidona, han mostrado su eficacia y seguridad en el tratamiento de pacientes con demencia que presentan trastornos de conducta, así se desprende de los resultados de un estudio multicéntrico español en el que se incluyen más de 1.000 pacientes. El doctor Fernando Veiga, coordinador del ensayo y jefe del Servicio de Geriatría del Hospital Xeral-Calde de Lugo, afirma que la risperidona (un antagonista combinado de serotonina-dopamina) ha conseguido controlar los síntomas de los pacientes durante los seis meses de la investigación, produciéndose mejorías significativas desde el primer mes de tratamiento.

Los datos del estudio demuestran que este antipsicótico es altamente eficaz sin provocar efectos secundarios de relevancia. Solamente 11 de los 1.000 pacientes incluidos en el estudio (lo que supone un 1%) tuvieron que abandonar la terapia debido a reacciones adversas. De igual manera, aparecieron síntomas extrapiramidales (rigidez y temblor) en un porcentaje bastante reducido de pacientes, tan sólo el 2,6%. En los afectados que habían estado sometidos a tratamientos con otros neurolépticos se pudo observar una disminución de los síntomas extrapiramidales al ser tratados con risperidona, ya que éste suele ser el problema del tratamiento convencional.

La risperidona resultó eficaz contra la agitación, la irritabilidad, la agresividad y los trastornos motores de conducta, frecuentes en estos pacientes. También se mejoraron los síntomas psicótico-afectivos, como las ideas delirantes, las alucinaciones y la ansiedad, pero sin producir sedación ni empeoramiento del deterioro cognitivo ni de la capacidad funcional, efectos negativos comunes de los fármacos antipsicóticos tradicionales.

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