Los piojos también vuelven al cole en septiembre

La Pediculosis Capitis -los piojos- es frecuente entre niños y niñas de todas las edades. El porcentaje de población infantil infestada se mantiene constante entre el 5 y 15% y una parte importante de los niños repiten año tras año. No se trata de un problema de higiene, así que cualquier persona puede sufrirlos varias veces a lo largo de su vida. Para minimizar sus molestias y deshacerse rápidamente de ellos, basta con seguir algunos consejos básicos.

La primera señal de alarma suele ser que el pequeño se rasca mucho la cabeza. Al comprobar que tiene piojos en el cuero cabelludo hay que iniciar en seguida un tratamiento con un champú o una loción pediculicida. Cada hembra puede llegar a poner hasta 120 huevos durante su ciclo vital, así que la rapidez de la reacción es clave. También es urgente comunicar la infestación a la escuela, ya que el contagio masivo generaría un círculo de reinfestaciones sin fin.

Ahora bien, una vez diagnosticado el problema, ¿qué hay que hacer? En primer lugar, hacer cómplice al niño. Se le debe explicar bien qué son los piojos y cómo los combatiremos, quitándole gravedad al asunto y convirtiéndolo en un juego. Un tratamiento adecuado consiste en cinco pasos.

Primero hay que lavar la cabeza del pequeño con un champú pediculicida o bien aplicar una loción específica después de lavarlo con su champú habitual y aclararle el jabón. El siguiente paso es el peinado. Una vez el niño o niña sale de la bañera, se seca y se viste con el pijama o el albornoz, hay que desenredar el cabello con un peine normal. Entonces debe aplicarse un segundo peinado, esta vez con una liendrera y con pases exhaustivos de la raíz a las puntas. Las lendreras son peines especiales, con púas largas y estrechas y puntas redondeadas.

El cuarto paso es sacudir la lendrera enérgicamente tras cada pase del peine. Es recomendable sacudirla en el lavabo o encima de un papel de celulosa blanco, para observar si extrae algún piojo o larva. También es conveniente meter la lendrera bajo un chorro de agua antes del siguiente cepillado, para limpiarla por completo. El último paso es la revisión periódica. Incluso después de haberse extinguido el picor, hay que comprobar regularmente que no aparezcan nuevos signos de infestación.

Verdades y mentiras sobre los piojos

Cortar el cabello, método con el que tradicionalmente se trataban los piojos, no es una solución eficaz. Para erradicarlos por completo sería necesario un rasurado o afeitado total, práctica completamente desaconsejada por los problemas psicológicos que podría ocasionar al menor.

Rascarse la cabeza en las zonas donde pica provoca más molestias, ya que puede causar una irritación del cuero cabelludo y una pequeña infección bacteriana que incrementa el desazón.

El picor se debe a la saliva que inocula el piojo al picar sobre el cuero cabelludo para alimentarse. Un solo piojo no suele producir muchas molestias, así que, a más picores, generalmente más piojos.

A simple vista es prácticamente imposible saber si las liendres están vivas o no, incluso verlas. Por tanto la mejor forma de detectarlas es usar una liendrera, que garantiza su erradicación de forma sencilla.

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