Los perros, enfermeros de cuatro patas

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Cada vez son más las terapias que incluyen animales en el tratamiento de pacientes. Los perros ayudan a personas que sufren autismo, síndrome de Down , alzhéimer y otras patologías a mejorar su calidad de vida.

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Enfermedades y patologías relacionadas: Autismo, Alzhéimer, Síndrome de Down

Hay ocasiones en las que los animales pueden ser los mejores enfermeros, esto ocurre en la zooterapia, una forma alternativa de tratamiento que utiliza animales para mejorar la calidad de vida de los pacientes. Los animales llevan siglos ayudando al ser humano y ahora también pueden ayudar a curar, las especies más utilizadas en este tipo de terapias son los caballos, los delfines y los perros. Las terapias con animales se remontan a la Antigua Grecia, donde se utilizaban perros en los templos de curación.

Debido a la capacidad que tienen los perros para aceptar a las personas, estos son uno de los animales más utilizados en las terapias. Además de ayudar a los invidentes y a las personas diabéticas, ya que son capaces de detectar bajones de azúcar, los perros también ayudan a personas con otro tipo de patologías. La Fundación Bocalan lleva más de veinte años trabajando con perros y adiestrándoles para que ayuden al ser humano a superar patologías como:

  • Síndrome de Down: La terapia con perros en pacientes con síndrome de Down, se aplica sobre todo en niños. Los perros ayudan en varios ámbitos como por ejemplo:
    • El área del lenguaje: Las personas con síndrome de Down tienen problemas en la articulación y comunicación verbal. El entrenamiento con perros estimula la correcta pronunciación trabajando los problemas de ortofonía relacionándolo con el perro en forma de órdenes.
    • Psicomotricidad: Las personas con síndrome de Down suelen tener hipotonía muscular y algún problema de psicomotricidad. Mediante la realización de ejercicios consistentes en superar obstáculos con ayuda del perro, esto estimula el área psicomotora así como su equilibrio.
    • El área cognitiva: Mediante la repetición de recorridos con un animal, que el paciente deberá repetir pasados unos minutos, se desarrolla su memoria a corto y medio plazo. También favorece el trabajo en equipo mediante el reparto de responsabilidades, haciendo que el cuidado del animal se convierta en una actividad grupal favoreciendo el área socioemocional.
  •  La enfermedad de Alzheimer: El animal proporciona alegría a los pacientes, hace que olviden su problema por un instante al mismo tiempo que proporciona gratificación sensorial a través del tacto al acariciar al perro. Ayuda a los pacientes a interactuar entre ellos y se aprovecha el estímulo de los animales también para mejorar la motricidad, realizando acciones cotidianas como peinarse o pasear. Si se trabaja con perros de tamaño pequeño, coger al animal en brazos les obliga a sostener peso, lo cual hace que el paciente trabaje el equilibrio y la motricidad al pasearlo. En resumen, los perros mejoran la calidad de vida de los pacientes con alzhéimer.
  •  Autismo: Los perros de terapia para niños con autismo tienen el fin de mejorar la calidad de vida del paciente así como mejorar sus relaciones y comunicación con los que le rodean, mejorar su sueño y reducir los niveles de ansiedad que genera esta patología. Según un estudio realizado por expertos de la Universidad de Queensland, Australia, publicado en la revista Plos One, la compañía canina potencia las conductas sociales, también estimula el contacto ocular, ya que el niño establecerá vínculos con el animal abriendo camino al contacto humano. Los animales también funcionan como mecanismo de control y anclaje ante posibles  intentos de fuga, lo cual aporta seguridad vial y reduce el estrés y la preocupación de los familiares.
El entrenamiento del perro, paso a paso

Rebeca Mejía, coordinadora de Proyectos de Fundación Bocalan, nos explica más acerca de estos animales: “Las razas más utilizadas para las intervenciones asistidas con animales (IAA) son Labrador y Golden Retriever, si bien cualquier cualquier raza (o mestizo) puede ser un buen coterapeuta. Se buscan unas características concretas en el perro, no la raza en sí.” Previamente, se necesita un buen adiestramiento del perro. El entrenamiento del animal tiene 3 grandes bloques:
  • El primero y más importante es haber realizado una buena socialización del cachorro, para disminuir al mínimo los riesgos de reacciones inesperadas (miedo, agresividad, etc…). La socialización consiste en exponer al perro al mayor número de experiencias posible en su fase de cachorro: que vea personas de diferentes edades, otros animales, sillas de ruedas, ruidos fuertes, coches, camiones, etc.
  • Lo segundo sería un entrenamiento en obediencia para que el perro esté bajo control durante las sesiones.
  • Lo tercero es la propedéutica de los perros de terapia, que son las habilidades que tiene que tener un perro de terapia para participar en las sesiones, por ejemplo que cobre objetos y los lleve con la boca, que siga la mano del guía para poder colocarle en diferentes posiciones, etc… El entrenamiento para el perro es siempre el mismo, y depende más del diseño de la sesión y las habilidades concretas que tenga que realizar dentro de la misma.
Actualmente este tipo de proyectos de terapias con perros y, en general, las terapias asistidas con animales se están empezando a llevar a colegios y también a prisiones.

Redacción: Dana Pérez
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