Los pacientes de Parkinson claman más impulso en la investigación

Los pacientes de Parkinson tienen un papel fundamental en el impulso de la investigación, mediante la presión social y administrativa, pero también colaborando con los responsables políticos y los investigadores. Las líneas de investigación se dirigen a buscar las causas de la enfermedad para vislumbrar su curación, a mejorar las terapias actuales, a reponer las células que se degeneran y a nuevas tecnologías como la nanotecnología.

Los pacientes de Parkinson claman más impulso en la investigación
Enfermedades y patologías relacionadas: Parkinson

La enfermedad de Parkinson es un trastorno neurológico, crónico y degenerativo que afecta al sistema nervioso central ocasionando pérdidas de control del movimiento, rigidez muscular, problemas de equilibrio y coordinación y trastornos en la capacidad para hablar y comunicarse con los demás. Hoy en día, las armas disponibles para luchar contra el Parkinson, aunque logran paliar los efectos de sus síntomas, no son capaces de curar la enfermedad.

Por ello, el lema elegido por la Federaci√≥n Espa√Īola de Parkinson (FEP) con motivo de la celebraci√≥n del D√≠a Mundial, es “Investigaci√≥n y Parkinson. El impulso lo damos todos”. Mediante este mensaje, “queremos poner de manifiesto la necesidad de que todos los agentes implicados en el manejo de la enfermedad impulsen conjuntamente la investigaci√≥n en Espa√Īa para conseguir en un futuro pr√≥ximo su curaci√≥n”, subraya Carles Guinovart, presidente de la Federaci√≥n.

“La √ļnica esperanza para estos enfermos es avanzar en la investigaci√≥n. Hallar el origen (hoy desconocido) de esta dolencia para poder erradicarla. O bien, llevar a cabo investigaciones que redunden en la mejora de la calidad de vida a√ļn conviviendo con la enfermedad, es decir, mejorar los s√≠ntomas, los servicios, las rehabilitaciones, etc.”, enfatiza Carles Guinovart.

En este sentido el Dr. Gurutz Linazasoro, director del Centro de Investigaci√≥n de Parkinson de la Policl√≠nica Gipuzkoa de San Sebasti√°n, afirma que “la investigaci√≥n es la √ļnica v√≠a para obtener la curaci√≥n de la enfermedad de Parkinson, o en su defecto para mejorar las terapias actualmente disponibles y conseguir una mejor calidad de vida de los afectados”.

“Las actuales l√≠neas de investigaci√≥n se dirigen a buscar las causas de esta enfermedad neurol√≥gica para vislumbrar la curaci√≥n, a mejorar las terapias que se utilizan hoy en d√≠a, a reponer las c√©lulas que se degeneran y a nuevas tecnolog√≠as como la nanotecnolog√≠a”, se√Īala el Dr. Linazasoro.

Para el doctor, “la revoluci√≥n actual en el abordaje de este trastorno neurodegenerativo viene de la mano de una mayor concienciaci√≥n de toda la sociedad que propicie un aumento en la investigaci√≥n y una comprensi√≥n integral del impacto del Parkinson en las personas y en sus familias”.

Avanzar en investigación, competencia de todos

Esta investigaci√≥n cient√≠fica y tecnol√≥gica del Parkinson, para el Dr. Lizanasoro, corresponde tanto a las administraciones p√ļblicas, las entidades privadas, los investigadores b√°sicos y cl√≠nicos como a los propios pacientes: “Cada uno de ellos debe asumir una serie de funciones para conseguir este objetivo”.

Para la FEP, la Administraci√≥n debe proponer y desarrollar pol√≠ticas y leyes que permitan y/o faciliten el desarrollo de la investigaci√≥n biom√©dica en Espa√Īa. Recientemente lo ha hecho con la entrada en vigor de la nueva Ley de Investigaci√≥n Biom√©dica (Ley 14/2007, de 3 de julio). Mediante esta ley la investigaci√≥n goza de un mayor control y calidad, aunque es imprescindible que esta nueva normativa se modifique en funci√≥n del desarrollo, del conocimiento y la introducci√≥n de nuevas metodolog√≠as de investigaci√≥n.

Pero, “obviamente, este impulso no es suficiente si los investigadores b√°sicos y cl√≠nicos no se interesan en el estudio de la enfermedad e intensifican el desarrollo de su conocimiento mediante nuevas investigaciones”, apunta Carles Guinovart.

Por su parte, el doctor Augusto Silva, subdirector general de Terapia Celular y Medicina Regenerativa del Instituto de Salud Carlos III, comenta que es esencial que los investigadores generen líneas donde prime la aplicación rápida y segura de los resultados hacia los enfermos.

Esta es la línea que apoya el Ministerio de Sanidad y Consumo en general, y el Instituto en particular, tanto a través de los programas de fomento y apoyo a la investigación como de la nueva vía de acción en terapias avanzadas en diferentes patologías, incluidas las neurodegenerativas.

Con respecto a la financiaci√≥n de proyectos, Silva detalla que: “tan solo en los √ļltimos tres a√Īos, el Instituto ha subvencionado 24 proyectos por un importe cercano a los dos millones y medio de euros ligados a esta patolog√≠a, correspondientes a las comunidades de Andaluc√≠a, Asturias, Cantabria, Catalu√Īa, Comunidad Valenciana, Extremadura, Galicia, Madrid, Navarra y Pa√≠s Vasco.”

El inter√©s del Instituto por avanzar en el conocimiento de esta enfermedad neurodegenerativa est√° tambi√©n presente en los Centros de Investigaci√≥n Biom√©dica en Red (CIBER) que cuentan con uno dedicado espec√≠ficamente a las enfermedades neurodegenerativas y del que forman parte los mejores grupos de investigaci√≥n espa√Īoles existentes en esta √°rea.

En este CIBER se engloban estudios sobre muerte y protección celular en la enfermedad de Parkinson y otras patologías, con especial interés en métodos para investigar las nuevas aproximaciones terapéuticas basadas en el trasplante celular o la transferencia y la manipulación genética y sobre las implicaciones diagnósticas y terapéuticas que tienen las interacciones y los circuitos neuronales y en las diferentes formas clínicas de la enfermedad de Parkinson.

En este sentido el Dr. Linazasoro se√Īala que “los investigadores deben tomar ventaja de los avances tecnol√≥gicos logrados gracias a herramientas de gran poder -plataformas de microarrays de genes, polimorfismos gen√©ticos y prote√≠nas, programas de bioinform√°tica para hacer predicciones de modelos de funcionamiento de sistemas, etc.- que permitir√°n profundizar en el conocimiento de la etiopatogenia de la enfermedad de Parkinson, lo cual se traducir√° en la mejora de tratamientos y de la calidad de vida de los afectados”.

Además, estos avances permiten el análisis masivo de muestras biológicas y datos clínicos y de neuroimagen de grandes grupos de afectados por el Parkinson. Para su estudio se establece como prioritario la creación de quipos interdisciplinarios para abordar de un modo integral su tratamiento.

“No obstante -apunta el Dr. Linazasoro-, el esfuerzo que puedan hacer los profesionales implicados en la investigaci√≥n no servir√° de nada si las personas afectadas no colaboran y se implican totalmente en la este tipo de trabajos cient√≠ficos”.

En el mismo sentido se expresa el presidente de la FEP para quien, el colectivo de pacientes tiene un papel fundamental en el impulso de la investigaci√≥n mediante la presi√≥n social y administrativa, pero tambi√©n colaborando con los responsables pol√≠ticos y los investigadores. “De esta forma haremos posible el desarrollo de la investigaci√≥n y, por extensi√≥n, del conocimiento de la enfermedad”, subraya.

El Dr. Linazasoro concreta que los pacientes han de prestarse a participar en ensayos cl√≠nicos para evaluar la eficacia de f√°rmacos en desarrollo cl√≠nico, as√≠ como en proyectos de investigaci√≥n para conocer la evoluci√≥n cl√≠nica de la enfermedad, su etiolog√≠a o su etiopatogenia, para los que puede ser necesaria la donaci√≥n de muestras biol√≥gicas. “Por √ļltimo, ser√≠a deseable que las personas afectadas tomaran parte activa en la toma de decisiones sobre el desarrollo de los proyectos y en el cumplimento estricto de las normas √©ticas que rigen la investigaci√≥n cient√≠fica”, concluye.

Cerca de 100.000 casos en Espa√Īa

La enfermedad de Parkinson afecta a m√°s de cuatro millones de personas en todo el mundo. En el caso de Espa√Īa, cerca de 100.000 personas padecen esta patolog√≠a, convirti√©ndose en la segunda enfermedad degenerativa m√°s frecuente entre los mayores de 65 a√Īos.

Los trastornos psicol√≥gicos y conductuales tienen una importante prevalencia dentro de la enfermedad de Parkinson. De hecho, se calcula que entre el 40 y el 60 por ciento de los pacientes sufre depresi√≥n en alg√ļn momento de su enfermedad y que entre el 10 y el 20 por ciento de los afectados de edad avanzada experimenta alg√ļn tipo de demencia.

Como ocurre en otras patologías degenerativas, en fases avanzadas la enfermedad de Parkinson se caracteriza por afectar, como mínimo, a dos personas: el enfermo y su cuidador. La progresiva dependencia del paciente requiere la presencia casi continua de otra persona que le ayude a realizar las actividades cotidianas y este papel suele, con frecuencia, recaer en un familiar.

En la actualidad, hasta un 20 por ciento de los pacientes con Parkinson son diagnosticados antes de los 40 a√Īos.

Debido precisamente a que el origen de la enfermedad todavía es desconocido, los tratamientos actualmente disponibles son sintomáticos y están orientados a restaurar los niveles cerebrales de dopamina -responsable de las alteraciones motoras como el temblor, la rigidez o la bradicinesia-.

La levodopa -sustancia que en el cerebro se convierte en dopamina y cuyo d√©ficit es el causante de la enfermedad- es el tratamiento m√°s eficaz y el m√°s utilizado. Aunque su administraci√≥n produce una mejor√≠a cl√≠nica en los pacientes y act√ļa eficazmente sobre la acinesia, el temblor, la rigidez y los trastornos posturales, tras varios a√Īos de tratamiento, va perdiendo efectividad y se empieza a asociar con importantes efectos adversos: las llamadas complicaciones motoras. Gracias a nuevas combinaciones farmacol√≥gicas se consigue una mayor eficacia del tratamiento y durante m√°s tiempo.

Por otra parte, las terapias complementarias (fisioterapia, logopedia, musicoterapia) constituyen otras alternativas terapéuticas que pueden ralentizar la progresión de esta dolencia y procuran una mejor calidad de vida a las personas afectadas. Por su parte, mediante la atención psicológica se ayuda a encarar la enfermedad y a manejar los trastornos derivados de la misma (depresión, trastornos cognitivos, ansiedad, problemas en las relaciones, etc.) y finalmente, la atención social ayuda al enfermo y a sus familiares a buscar y gestionar soluciones que puedan mejorar su calidad de vida.

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