Llega lo peor para los alérgicos

Con la llegada del calor se ha producido una polinización brusca e intensa que ha hecho que en la última semana se hayan registrado niveles de polen de hasta 324 granos/m3 de media diaria, unas cifras muy elevadas si se tiene en cuenta que a partir de los 50 granos/m3 la mayoría de los pacientes polínicos van a presentar síntomas alérgicos.

Enfermedades y patologías relacionadas: Alergias, General

Aunque se ha resistido a llegar, el buen tiempo se ha instalado en las últimas semanas y, con él, se ha producido la explosión de las alergias primaverales. Entre el nueve y el 15 por ciento de españoles alérgicos al polen está sufriendo los picores, estornudos, lagrimeos, rinitis y resto de síntomas alérgicos que tan molestos resultan y que en muchas ocasiones les impiden desarrollar con normalidad actividades de la vida cotidiana como conducir, hacer deporte o salir a pasear a un parque.

La creencia habitual es que la alergia al polen se presenta sobre todo en los meses de abril y mayo pero lo cierto es que -según explica el doctor Pedro Ojeda, alergólogo de la Clínica Ojeda de Asma y Alergia- que “los mayores picos de incidencia se suele producir entre el 15 de mayo y finales de junio, incluso este año podría alargarse un poquito más aunque depende de cómo venga la climatología”.

Con la llegada brusca del calor se ha producido una polinización intensa que ha hecho que en la últimas semanas se hayan registrado niveles de polen de hasta 324 gramos por metro cúbico aire de media diaria en localidades como Madrid, lo que ha hecho que “ahora mismo los alérgicos se encuentren en la época álgida de la alergia y sufran especialmente las altas concentraciones de granos de polen”.

El Dr. Ojeda explica que “los síntomas típicos que van desde picores, estornudos y lagrimeos hasta rinitis y asma pueden comenzar a producirse a partir de los 50 gramos de gramínea por metro cúbico de aire, y además, cuanto más elevados son los niveles de polen mayor es la intensidad de los síntomas”.

Por otra parte, diferentes estudios señalan que en 20 años el 50 por ciento de la población urbana podría tener alergias de tipo ambiental, una estimación “alarmista”, según este experto, pero bien enfocada si se tiene en cuenta que “en los últimos años la incidencia de las alergias han seguido aumentando sobre todo en ciudades industrializadas”.

Esto podría deberse, “aunque no hay una explicación clara, a las “teorías de la hipótesis higiénica” que señalan que a mayor nivel de salubridad y de salud pública el sistema inmunitario está menos expuesto a agentes patógenos, sobre todo de tipo parasitario, y entonces esto desviaría la atención del sistema inmunitario a la hora de reaccionar”. Además, el Dr. Ojeda ha explicado que existen otros factores como el aumento de consumo de productos alimentarios industriales; el aumento del parque automovilístico, etc; aparte de los factores genéticos que, en gran medida, son los que determinan que se padezca la enfermedad.

Los pilares del tratamiento

Por otra parte, ha recordado que para que un paciente pase esta época sin problemas debe tener un tratamiento integral consistente en conocer aquellas recomendaciones que le ayudan a evitar la exposición al polen; tener un buen conocimiento de la enfermedad, sus síntomas, etc; reconocer los tratamiento farmacológicos al alcance para disminuir la intensidad de los síntomas; y, finalmente, aplicar la vacuna más adecuada para que el alérgico se vuelva más tolerante y menos reactivo al polen.

“Hay que educar al paciente, disminuir su exposición a los pólenes, individualizar los tratamientos adecuándolos a sus síntomas y ritmo diario”, lo que hoy día es fácil de conseguir puesto que “existe un arsenal terapéutico muy amplio para que el paciente este controlado”. No obstante, el Dr. Ojeda ha señalado que “el único tratamiento que puede modificar el curso de la enfermedad es la inmunoterapia, las vacunas”.

Respecto al tratamiento farmacológico, que es uno de los pilares más importantes ya que gracias a los antihistamínicos, principalmente, y a otros fármacos como inhaladores y colirios, se logra disminuir la intensidad de los síntomas. Además, “los tratamientos que se utilizan habitualmente son fármacos con un perfil de seguridad muy bueno y en el caso concreto de los antihistamínicos de segunda generación como por ejemplo loratadina (nombre comercial Clarityne), tienen la ventaja de no producir somnolencia y no necesitar receta”, ha explicado el Dr. Ojeda.

Asimismo, de cara al manejo del paciente ha explicado que es importante que éste acuda al alergólogo antes de que se produzca la temporada de alergias primaverales. En el caso de que un paciente no haya podido realizarse las pruebas, y, por tanto, no tenga un tratamiento personalizado, ha recordado que es importante que acuda a su centro de salud a su médico de Atención Primaria para que le indique las medidas que ayudarán a reducir los síntomas y a aliviar temporalmente las molestias.

Barrera en Atención Primaria

En este caso, aunque este experto no trabaja en el Sistema Nacional de Salud (SNS), ha admitido que en los últimos años ha mejorado la asistencia a estos enfermos. Teniendo en cuenta que “la especialidad de Alergología es bastante joven”, Ojeda ha explicado que existe el propósito de que las listas de espera de vista al especialista no superen los 30 días. “En muchos hospitales hacen lo que se conoce como las “peonadas” que consiste en pasar consulta también por la tarde; en esto ha habido una mejoría notable”, ha añadido.

A su juicio, hay una “barrera” en Atención Primaria donde se obstaculiza la derivación al especialista. “Es el primer escalón de entrada al sistema sanitario, muchas veces unos síntomas banales los puede tratar pero cuando no están bien controlados o se demanda una atención más especializada se debería de mandar al especialista sin poner trabas”, explica.

No obstante, aún existen comunidades con un gran déficit de especialistas en el sistema público, así hay provincias como Baleares que no tienen alergólogos o Cataluña que tiene una infraasistencia teniendo en cuenta la población que atiende el SNS. Sin embargo, otras comunidades autónomas como Madrid, Castilla-La Mancha o Andalucía tienen un número de Alergólogos adecuados a la población.

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