Las alergias al polen se mudan al invierno

Esto se debe al ciprés, planta ornamental muy extendida en nuestro país. Los síntomas de la alergia al ciprés, se suelen confundir con los de un resfriado común debido al momento en que se producen.

Enfermedades y patologías relacionadas: Alergias

Desde hace varios años se vienen registrando cada vez más casos de alergias estacionales y que afectan a un núcleo importante de la población española. Entre estas alergias, las más comunes suelen ser las causadas por las partículas de polen aerotransportadas y cuyo ciclo estacional incluye ahora el invierno debido al periodo de polinización del ciprés, una planta no autóctona y muy extendida.

Así, la alergia producida por el polen de ciprés está incrementándose en nuestro país a un ritmo alarmante debido principalmente a la cada vez mayor presencia de estos árboles del género Cupressus, entre los que destaca el cupressus arizónica (Ciprés de Arizona) y de otros cuya plantación ha ido en aumento como planta decoradora en espacios urbanos.

Para reflejar esta tendencia, cabe destacar que en los últimos 20 años el número de granos de polen por metro cúbico en el aire debido a los cipreses se ha multiplicado por 25 en España, dato que revela la cada vez mayor incidencia de esta planta causante de dos de las variantes de alergias respiratorias más frecuentes: la rinitis alérgica y el asma alérgico.

Habitualmente, los síntomas de alergia a este árbol se inician en invierno, momento en el que comienza su polinización. Esto hace que a veces los síntomas se confundan con los de un resfriado común. Entre los síntomas más habituales derivados de la alergia a los cipreses están la rinitis (mucosidad nasal acuosa, estornudos, picor y congestión nasal); conjuntivitis (picor, enrojecimiento conjuntival, lagrimeo) y el asma bronquial (disnea, tos seca, dolor torácico y opresión torácica). Sin embargo, el más común suele ser la rinoconjuntivitis. Además, cabe destacar que la duración de los síntomas es de unos 2 o 3 meses.

Tratamientos

Existen gran cantidad de tratamientos farmacológicos que alivian los síntomas producidos por la alergia. Sin embargo, estos tratamientos no hacen desaparecer la enfermedad por lo que se convierten en meros parcheados de una situación que en ocasiones puede reducir la calidad de vida de los pacientes.

Los tratamientos de inmunoterapia son, hasta la fecha, los únicos que actúan sobre la causa de la alergia y pueden alterar el curso de la misma. Esto se consigue gracias a la administración de dosis crecientes del alérgeno o mezcla de alérgenos que causan la alergia para que el cuerpo produzca sus defensas de manera natural. Cabe destacar que según ha reconocido la OMS, la inmunoterapia es, el único tratamiento que puede alterar el curso natural de una alergia.

En el caso de las alergias producidas por los cipreses, la inmunoterapia está teniendo resultados muy positivos, consiguiendo disminuir la sintomatología alérgica y la necesidad de medicación, lo que se traduce en el paciente en una notable mejora de su calidad de vida. La inmunoterapia está indicada en casos de rinoconjuntivitis de carácter moderado y grave y en casos de asma bronquial.

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