Lactancia materna. Tú eres su mejor defensa

La lactancia materna podría equipararse a un sistema de comunicación entre la inmunidad de la madre y la del bebé ya que se trata del mejor recurso para alimentar y proteger al neonato.

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Al nacer, el organismo del bebé es muy inmaduro. Sus órganos principales, su metabolismo y su sistema inmunitario no están totalmente desarrollados. Para ir madurando sus funciones vitales, el recién nacido depende a nivel alimentario de la lactancia materna, que contribuye a fortalecer su sistema inmune. La alimentación de la madre debe ser óptima, a fin de garantizar la óptima transmisión de salud al lactante a largo plazo.

El 84 por ciento de las madres primerizas en España dan el pecho a su hijo y el 96 por ciento creen que es el mejor alimento que se puede dar. No es de extrañar si tenemos en cuenta que para la construcción y el fortalecimiento de su sistema inmune a largo plazo los bebés necesitan las defensas de la madre.

Esta sustancia es el alimento más seguro y completo para el lactante, ya que aporta múltiples agentes beneficiosos y todos los elementos nutritivos que necesita el niño en sus primeros seis meses de vida. En este sentido, la Dra. Carmen Muñoz, neonatóloga del servicio de Pediatría del Hospital de Fuenlabrada, afirma que “la leche materna, tiene unos poderes inmunológicos que la madre transmite al hijo que no los encontramos en ningún otro tipo de leche”.

La lactancia materna podría equipararse a un sistema de comunicación entre la inmunidad de la madre y la del bebé. Se trata del mejor recurso para alimentar y proteger al neonato, puesto que favorece la colonización de su flora intestinal ayudándole al desarrollo de sus propias defensas. Por ello resulta esencial que la madre se alimente de forma saludable para que el bebé obtenga de la leche materna los agentes necesarios para la construcción de su propia barrera inmunológica.

Según comenta Yurena Rodríguez, nutricionista del programa NUSA, “se ha reconocido internacionalmente que lo que come la madre en período de lactancia es muy importante, no sólo para ella sino para su hijo y no sólo a corto, sino también a largo plazo”, y añade que “los requerimientos extra tanto de energía como de micronutrientes, son indispensables ya que tienen una relevante importancia durante el crítico período de desarrollo después del nacimiento. Por eso es tan importante que la madre se cuide durante este período”, destaca la nutricionista.

Aliados de las defensas

Para regular las defensas y modular el sistema inmune – es decir, ayudar a potenciar la acción de las defensas- de las madres lactantes conviene seguir algunas recomendaciones vinculadas a la alimentación y a los hábitos de vida saludables: dormir las horas suficientes o las máximas posibles; aumentar el consumo de frutas y verduras, preferentemente crudas; reducir o eliminar el consumo de comida rápida, platos precocinados, congelados, fritos y alimentos ricos en grasas, así como la ingesta de bebidas alcohólicas y gaseosas y el consumo de excitantes como el alcohol o el tabaco. El mantenimiento de las defensas también requiere el aporte correcto de todas las vitaminas y minerales necesarios para el buen funcionamiento del organismo, por lo que resulta conveniente seguir una dieta variada. Dentro de los beneficios inmunológicos derivados de una alimentación sana destacan las propiedades de los productos lácteos fermentados, como yoghourts o bebidas lácteas fermentadas.

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