La velocidad al andar ayuda a predecir la longevidad

Investigadores de la Universidad de Pittsburgh, en Estados Unidos, aseguran que la velocidad al caminar puede convertirse en un nuevo indicador de salud que ayude a predecir la longevidad de las personas, sobre todo a partir de los 65 años, tras comprobar que quienes van más rápido viven más.

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Según informa en su último número del Journal of the American Medical Associaction (JAMA), esta conclusión procede de un análisis de varios estudios, en los que participaron un total de 35.000 personas de más de 65 años.

El objetivo de los mismos fue medir la velocidad al andar de cada participante durante seis metros, insistiéndoles que caminaran a su ritmo normal, como si estuvieran en la calle. De este modo, la velocidad media entre todos los participantes fue de 0,92 metros por segundo.

Posteriormente, los investigadores hicieron un seguimiento de estos pacientes durante 21 años, comprobando que en este periodo fallecieron más de 17.500 pacientes, con una tasa de supervivencia a cinco años del 84,8 por ciento y del 59,7 por ciento a los diez años.

Aunque la velocidad al caminar hizo aumentar las probabilidades de supervivencia en todas las edades, tanto en hombres como mujeres, esta relación fue especialmente marcada en los mayores de 75 años, dicen los investigadores.

“La longevidad para cada sexo y edad aumentó a medida que se incrementó la velocidad al caminar”, ha explicado, la doctora Stpehanie Studenski, autora del estudio.

De este modo, aquellos que presentaban una velocidad de marcha de cerca de 0,8 metros por segundo presentaron una esperanza de vida acorde con la media de todo el estudio, mientras que “las velocidades de 1 metro por segundo o más demostraron de forma consistente una supervivencia más larga de la esperada”.

Por contra, según ha añadido Studenski, las personas que caminaron con una velocidad menor a 0,6 metros por segundo presentaban un mayor riesgo de mortalidad prematura.

Los investigadores creen que hay varias razones por las cuales la velocidad al andar puede ser un factor predictor de supervivencia, ya que “caminar requiere energía, control de movimiento y apoyo y exige un esfuerzo en múltiples sistemas del organismo, incluido el corazón, los pulmones y los sistemas circulatorio, nervioso y musculoesquelético”.

En cambio, “la disminución en la velocidad al andar refleja tanto daños en esos sistemas como un alto coste de energía al caminar”, de ahí que con el tiempo puede convertirse en una herramienta útil para identificar a los ancianos con más esperanza de vida y, por contra, aquellos que pueden tener una muerte más prematura.

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