La mujer controla la alimentación

Las mujeres en España desempeñan un papel mucho más relevante que el hombre en lo que a alimentación se refiere y es que la responsabilidad masculina en las funciones relacionadas con la alimentación representa sólo el ocho por ciento del total. Así lo indican los resultados de la encuesta "El papel de la mujer en la alimentación" presentada recientemente.

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Quién realiza la compra, quién marca los alimentos que deben adquirirse, quién cocina o cuáles son los hábitos alimenticios de los españoles son algunas de las preguntas a las que pretende dar respuesta esta encuesta, en la que, de entrada, se concluye que tres de cada cuatro mujeres son las responsables de la mayoría de actividades relacionadas con la alimentación.

Este estudio ha contado con una muestra de 2.415 personas de ambos sexos mayores de 18 años y residentes en España y una de sus conclusiones más significativas es la que indica que la mujer es la responsable de realizar la compra en el 70 por ciento de los casos, mientras que su peso en la dieta todavía es mayor si se tiene en cuenta que realiza la lista de los alimentos necesarios el 78 por ciento de las veces.

En cuanto a los hombres, estos sólo compran en el ocho por ciento de los casos y comparten esta tarea en un 18 por ciento de las ocasiones. Por comunidades autónomas, los hombres de Cantabria y Asturias son los que más realizan la compra, al contrario que los extremeños y los gallegos. La contribución de los que viven en los alrededores de las ciudades en estas tareas es algo mayor que la de los que residen en áreas rurales.

Preocupación por lo sano

La encuesta también señala un incremento de la preferencia por alimentos “sanos”, integrantes de la dieta mediterránea y bajos en grasas, especialmente entre las mujeres. En este sentido, se da una tendencia a volver a consumir alimentos más saludables. Aumentan su presencia en la dieta española, según este estudio, el consumo de fruta y verdura (así lo afirma un 33 por ciento de la muestra) o de queso y pescado (según un 20 por ciento de los encuestados). En contraposición, baja la tendencia a adquirir alimentos poco saludables. Un 39 por ciento de los españoles afirma haber reducido en su dieta los alimentos ricos en grasas, un 32 por ciento los platos precocinados, un 30 por ciento los dulces y, finalmente, un 27 por ciento la leche entera y los embutidos.

Estos datos podrían deberse a la necesidad de reducir los alimentos ricos en grasas saturadas (responsables del incremento del LDL o “colesterol malo”) o aquellos que pudieran estar relacionados con la obesidad o hipertensión, y es que los últimos estudios publicados sobre nutrición han estado alertando de los malos hábitos alimentarios de los españoles, y en especial sobre la calidad de las grasas que consumimos, lo cual podría estar sensibilizando a la población.

Según la encuesta, los productos se adquieren principalmente en supermercados (más de la mitad de la muestra así lo afirma), superando estos centros con bastante distancia a la tienda de barrio y a los hipermercados y las grandes superficies, que ganan en clientes los fines de semana.

A la hora de elegir lo que debe ser una alimentación saludable, el 70 por ciento de los entrevistados afirmó que es la mujer la que aconseja sobre este aspecto, constatándose el papel fundamental que ésta juega en la salud familiar. El hombre sería el responsable de estos aspectos en el 6 por ciento de los casos y se compartiría esta función un 16 por ciento de las veces. En términos generales, un 68 por ciento de los españoles valora que un producto sea “sano”. Otros criterios que se tienen en cuenta a la hora de comprar, aunque en menor medida, son la seguridad o el sabor.

¿Hombres en la cocina?

La mujer también toma el protagonismo a la hora de cocinar, ya que es la responsable de esta función en el 82 por ciento de las ocasiones en los días laborales, y en el 78 por ciento durante los fines de semana. Y es que al parecer, la incorporación cada vez mayor de la mujer al mercado laboral no ha implicado un reparto proporcional en las funciones sobre la responsabilidad de la alimentación familiar. Las amas de casa son las que más veces hacen la comida, en un 93 por ciento de las ocasiones. Por su parte y en términos masculinos, los hombres solteros cocinarían en un 11 por ciento de los casos, casi cuatro veces más que los casados, ya que de los encuestados en esta situación sólo cocinarían el tres por ciento del total. Por su parte, los que viven en pareja afirman compartir las tareas culinarias en mayor medida que los casados y la participación en esta actividad se da más en los encuestados de posición social alta y en torno a las grandes ciudades.

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