La lucha contra la lepra aún no ha acabado

Cada año se dan más de 700.000 nuevos casos de lepra en el mundo, lo que quiere decir que aparece un caso nuevo cada minuto. Esta enfermedad sigue presente en más de cien países y continúa siendo un problema de salud pública para muchos de ellos, principalmente en África, Asia y América Latina.

Enfermedades y patologías relacionadas: Lepra

En los últimos 20 años se han curado 12 millones de enfermos gracias a la multiterapia (MDT), pero todavía queda mucho por hacer. La “Alianza Global para la Erradicación de la Lepra 2000-2005″, formada por la Organización Mundial de la Salud, Nippon Foundation, Novartis Foundation for Sustainable Developmet e ILEP (posteriormente excluida), marcó como objetivo eliminar la lepra como problema de salud pública en el mundo para el año 2005. Sin embargo, durante el congreso Mundial de la Asociación Internacional de la Lepra celebrado en agosto de 2002, expertos de todo el mundo manifestaron que, “los datos disponibles ponen en evidencia que la lepra continuará siendo un problema muy importante durante muchos años más y que, por lo tanto, los servicios de detección y tratamiento de los casos de lepra deben ser mantenidos”.

Se considera que la lepra estará eliminada a nivel global cuando se consiga que haya menos de un caso por 10.000 habitantes, aunque de momento todavía existen 14 países en los que se supera esta cifra. A pesar de todo, la lucha contra la enfermedad es cada vez más activa, se ha incrementado la actividad para detectar nuevos casos y de forma más rápida y muchos enfermos que han tenido lepra durante mucho tiempo por fin acceden a servicios de salud.

La lepra se puede curar, en 1981 la OMS recomendó la multiterapia (MDT), consistente en la combinación de tres sustancias: dapsona, rifampicina y clofazimina. Con esta terapia los pacientes se curan en un periodo de entre seis y doce meses y dejan de ser contagiosos después de la primera dosis. Sin embargo, los daños que hasta ese momento haya podido ocasionar la enfermedad son irreversibles, por eso es tan importante detectar la enfermedad en sus primeras fases.

Pero entonces, ¿por qué no se ha eliminado todavía la enfermedad?

Principalmente por el estigma que sigue asociado a la enfermedad y que continúa siendo uno de los mayores obstáculos para su detección precoz. Los afectados se ven rechazados y marginados por sus comunidades y familias por lo que tratan de ocultar la enfermedad hasta que es demasiado tarde para evitar las secuelas y el contagio. Por este motivo es necesario cambiar la imagen de la lepra a través de la información y la educación.

Otro tema importante es intentar reducir las discapacidades que la lepra provoca. En la actualidad, según la OMS, hay unos tres millones de personas discapacitadas a causa de la lepra y cada año más de 150.000 personas van a incorporarse a este número. Para prevenir estas discapacidades los expertos recomiendan que se haga una evaluación inicial y un seguimiento periódico de la función neurológica, también que haya una detección rápida y un tratamiento adecuado de las lesiones de los nervios periféricos.

“Como los estrechos vínculos entre pobreza, exclusión y lepra son ya bien conocidos, la lucha contra la enfermedad puede también requerir actividades de rehabilitación socio-económica y de desarrollo comunitario en un espíritu de colaboración con las personas afectadas por la lepra”, afirma el doctor Sunil Deepak, presidente de ILEP (Federación Internacional de Asociaciones de Lucha contra la Lepra).

Cómo actúa y cómo se contagia la lepra

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