La enfermedad de los escaparates

Así se conoce la enfermedad arterial periférica al obligar al paciente a pararse de forma intermitente cuando camina debido al dolor que experimenta en las piernas y afecta a uno de cada 10 mayores de 60 años que acude al centro de salud.

Enfermedades y patologías relacionadas: General

A la enfermedad arterial periférica se la conoce como enfermedad de los escaparates porque algunos afectados experimentan un intenso dolor en las piernas al caminar que les obliga a pararse de forma reiterada cuando caminan. Este síntoma, conocido como claudicación intermitente, denota que el paciente padece una enfermedad ateroesclerótica en sus extremidades inferiores, lo cual aumenta de forma importante sus posibilidades de sufrir un infarto de miocardio o un accidente cerebrovascular.

Un estudio reciente revela que el 13 por ciento de los mayores de 60 que acuden al centro de salud la padecen. Los datos de esta investigación se han presentado en el III Congreso Clínico Cardiovascular que organiza la Sociedad Española (semFYC) y Vasca (OSATZEN) de Medicina de Familia y Comunitaria y la Sociedad de Hipertensión Arterial y Riesgo Cardiovascular del País Vasco (EUSTEN), en el Palacio de Congresos Euskalduna de Bilbao y al que asistieron más de 800 profesionales de distintas especialidades médicas.

El objetivo de este trabajo, en el que participaron 154 personas con una edad media de 63 años y al menos un factor de riesgo cardiovascular (FRCV), era determinar la prevalencia de esta enfermedad mediante la prueba del Índice Tobillo Brazo (ITB). Dicha prueba es el resultado de dividir la cifra de presión arterial obtenida en la pierna entre la del brazo: hay enfermedad si el resultado es inferior a 0,9.

El estudio concluye que el diagnóstico mejoraría si la determinación sistemática del ITB en atención primaria a personas con algún factor de riesgo (diabetes, obesidad, hipertensión, colesterol alto…) se incorporara definitivamente a la práctica clínica. La técnica del ITB es sencilla, suele durar entre 10-15 minutos, y puede realizarla un profesional de atención primaria con adiestramiento previo. Además, permite clasificar mejor a los pacientes según su riesgo cardiovascular.

Según el doctor José María Lobos, coordinador del Grupo de Enfermedades Cardiovasculares de semFYC, “este estudio, si bien no incluye una muestra amplia, sí viene a sugerir que la prevalencia encontrada es homogénea con los datos conocidos en España, por ejemplo en el estudio ESTIME (ocho por ciento en población no seleccionada) realizado en el año 2004″.

“Entre las enfermedades del sistema circulatorio cabe calificarla como la gran ignorada. Normalmente cuando el paciente presenta síntomas clínicos como la claudicación, que le obliga a detenerse al andar, significa que el proceso ya está algo avanzado. No obstante, conviene tener en cuenta que este síntoma aparece en el 30-35 por ciento de los casos, es decir que hay muchos casos en los que los signos son poco específicos y pueden confundirse con problemas musculares e incluso propios de una artrosis o una ciática”, explica este experto.

Por tanto, según el especialista de semFYC, “la ausencia de síntomas claros y precoces que ayuden a reconocer la enfermedad a tiempo obliga a ser más proactivo desde la consulta”. “Lo habitual es que el paciente no explique el problema si no se le plantea el tema en la entrevista clínica y se le explora de forma adecuada”, añade. Resulta igualmente preciso que los especialistas implicados (médicos de familia, internistas, cirujanos vasculares…) aúnen esfuerzos para atajar el problema antes de que las lesiones sean demasiado graves.

El Grupo de Trabajo de Enfermedades Cardiovasculares de esta sociedad científica ha empezado a colaborar con la Sociedad Española de Angiología y Cirugía Vascular para desarrollar actividades consensuadas y basadas en la evidencia disponible y en criterios de interconsulta, tratamiento y seguimiento de los pacientes. “La prevención de la enfermedad arterial periférica es, en general, la misma que la de la enfermedad cardiovascular y debe integrarse en las mismas estrategias que se llevan a cabo desde atención primaria”, explica el doctor Lobos.

Para su prevención y tratamiento, es imprescindible intensificar el control de los factores de riesgo. El abandono del tabaco es esencial por estar considerado el factor de mayor peso. De no hacerse, las consecuencias pueden ser muy graves. Se estima que el 15 por ciento de los pacientes tras el diagnóstico inicial acabará sufriendo un infarto de miocardio (mortal o no mortal) en los siguientes cinco años y más de la mitad presentará enfermedad coronaria y/o cerebrovascular.

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