La cura para el Parkinson aún está lejos

La enfermedad de Parkinson supone "un problema sociosanitario importante y serio", ya que "afecta a casi el dos por ciento de las personas que superan los 65 años y al menos existen en nuestro país 80.000 enfermos", explica el doctor Francisco Grandas, coordinador del Grupo de Trastornos del Movimiento de la Sociedad Española de Neurología y miembro del Servicio de Neurología del Hospital Gregorio Marañón de Madrid.

Enfermedades y patologías relacionadas: Parkinson

El Parkinson es “la segunda enfermedad degenerativa del sistema nervioso después de la enfermedad de Alzheimer” y sus principales síntomas son “temblores, rigidez y lentitud de movimientos”. Sin embargo, “en la evolución de la enfermedad aparecen otros síntomas que no son estrictamente motores, como depresión, dolor, alteraciones psiquiátricas y en casos extremos incluso deterioro intelectual, es decir, demencia”.

Aunque se desconoce la causa de esta patología, “existe una base genética para un número relevante y significativo de pacientes”, puesto que uno de cada diez enfermos tiene antecedentes familiares de Parkinson y dentro de ese grupo un diez por ciento “tiene un gen o una anomalía cromosómica conocida relacionada con la enfermedad”. En los demás se cree que, además de una cierta predisposición genética a padecer Parkinson, también inciden factores ambientales.

Tratamiento

Hoy en día no existe una cura ni una forma de prevenir su aparición, pero “disponemos de un buen número de fármacos muy útiles para mejorar los síntomas”, sobre todo en las fases iniciales de la enfermedad. Estos medicamentos permiten situar las expectativas de vida de estos pacientes al nivel de la población general. No obstante, con el paso de los años este tratamiento tiene una serie de efectos secundarios, como por ejemplo, alternar periodos con una buena movilidad con otros en los que el paciente padece una inmovilidad completa. En ese momento se puede aplicar el tratamiento quirúrgico, del cual puede beneficiarse uno de cada diez enfermos.

La intervención quirúrgica “consiste en implantar electrodos para inducir una estimulación” de una zona del cerebro “que forma parte de un complejo circuito de estructuras nerviosas necesarias para el control del movimiento”. Tras la operación se logran mejorar “las oscilaciones de movimiento a lo largo del día y los movimientos involuntarios”. Sin embargo, sólo está indicada en “pacientes que tienen complicaciones motoras relacionadas con la medicación y cambios bruscos en la capacidad funcional” que no se hayan logrado mejorar mediante el tratamiento farmacológico. Asimismo, el paciente no debe superar los 70 años, porque a partir de esa edad hay “riesgo de deterioro intelectual”, y tiene que haber empezado a desarrollar la enfermedad desde hace por lo menos cuatro o cinco años. No obstante, hoy las listas de espera para someterse a la cirugía son demasiado largas, puesto que estos enfermos “deben operarse en poco tiempo porque más tarde ya no serían candidatos tan buenos” (por ejemplo, porque hubiesen sufrido una fractura de cadera).

Respecto al futuro, el doctor Grandas considera que “la investigación es la clave para ofertar una mejor calidad de vida” a los pacientes. Por ejemplo, se está intentando recuperar el tejido dañado por la enfermedad, a través de la implantación de células madre embrionarias que generen dopamina, una sustancia clave en el control del movimiento. Otra de las líneas de investigación se enfoca al estudio de “los mecanismos básicos que determinan la muerte de las neuronas dopaminérgicas en determinadas zonas del cerebro”, para poder “detener la progresión de la enfermedad y prevenir la aparición de los síntomas”.

Por su parte, el doctor Gurutz Linazasoro, del Centro de Neurología y Neurocirugía Funcional de la Clínica Quirón de San Sebastián, advierte que “hay muchas expectativas con determinados tratamientos, pero hasta que sean aplicables a los enfermos pasarán años”. Este especialista también considera que se deben “mejorar las técnicas quirúrgicas”, para hacerlas “más cortas, más accesibles para la mayoría de los pacientes y con menos efectos secundarios”.

Día Mundial de la Enfermedad de Parkinson

Con motivo del Día Mundial del Parkinson, que se celebra el 11 de abril, Carles Guinovart, presidente de la Federación Española de Parkinson (FEP), solicitó el desarrollo de un plan nacional que incluya “la creación de centros de día sociosanitarios, formación especializada para profesionales y atención personalizada” y que apueste por “eliminar las listas de espera para la cirugía” e incrementar los recursos para la investigación. En su opinión, los pacientes “están mal atendidos, toda vez que desde la asociación estamos asumiendo un abordaje multidisciplinar de la enfermedad que no nos tocaría a nosotros”.

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