La crisis nos sube la tensión

La crisis económica está aumentando el número de nuevos pacientes que desarrollan hipertensión y agravando este problema en aquellos que la tenían bajo control.

Enfermedades y patologías relacionadas: Hipertensión arterial, General

“La crisis han aumentado las posibilidades de que el paciente que tiene una tensión normal desarrolle hipertensión y de que los hipertensos que estaban bien controlados se descontrolen y sufran crisis hipertensivas, que si se producen de forma sostenida en el tiempo favorecen el daño orgánico y aumentan las posibilidades de que se dé un infarto, una angina de pecho o un ictus”, expone el doctor José Antonio García Donaire, experto en Riesgo Cardiovascular del Hospital USP San Camilo de Madrid, coincidiendo con la celebración del Día Europeo para la Prevención del Riesgo Cardiovascular.

Según este experto, la salud cardiovascular de los españoles “no está bien”, debido sobre todo a que los factores de riesgo “están creciendo cada vez más” y a que los pacientes que los presentan “no están bien controlados”.

El factor de riesgo cardiovascular más importante en este país es la hipertensión, que con una prevalencia del 40 por ciento afecta ya a 8,5 millones de españoles. Se trata del factor que está más relacionado directamente con la posibilidad de desarrollar problemas cardíacos, renales o cerebrovasculares. Sin embargo, el 60 por ciento de los pacientes diagnosticados no está bajo control.

Así, apuesta “por que la presión arterial se controle desde la adolescencia”, pues en el 90 por ciento de los casos este problema es hereditario y puede llegar a controlarse si se diagnostica precozmente. Sin embargo, “se suele llegar tarde a la consulta y con los vasos dañados, siendo más difíciles de controlar”.

Comenzar a medir la presión a los 8 años

“Hasta hace poco el pediatra no media la presión hasta los 15 años. Ahora la epidemia de obesidad infantil ha llevado a los médicos a medir la tensión de los niños desde los siete u ocho años y han visto que se ha elevado, pues la obesidad es algo así como el interruptor que enciende la genética del hipertenso”, anota.

Junto a la hipertensión, la obesidad es el segundo factor de riesgo clave para desarrollar una enfermedad cardiovascular. Después vienen otros como el estrés o la contaminación que hay en las grandes ciudades. Hipertensión, obesidad, estrés y contaminación son, según este especialista, “los cuatro jinetes que advierten del peor pronóstico cardiovascular”.

“La contaminación contribuye al desarrollo de alteraciones vasculares, pues incide directamente en la posibilidad de que aparezca un daño vascular o endotelial, la primera fase del desarrollo de enfermedades cardiovasculares. Así –insiste– el aumento de toxinas en el ambiente eleva la prevalencia de la enfermedad cardiovascular”.

En este contexto, el perfil del paciente con mayor riesgo cardiovascular es el del directivo o alto ejecutivo con problemas de obesidad que vive en una gran ciudad y soporta altos niveles de estrés. Este tipo de hombre, dice el doctor García Donaire, presentaría “un riesgo cardiovascular entre un 15 y un 20 por ciento mayor que el del resto de la población”.

A ellos les recomienda ir ya a la consulta del especialista, que le recomendará un cambio de hábitos de vida, con menos estrés, sin sal, más ejercicio y un mayor consumo de los productos de la denominada Dieta Mediterránea, además de que visite periódicamente al médico para mantener su problema bajo control. Según el experto, “las medidas no farmacológicas son aquí tan importantes como las medicinas”.

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