La cocaína perjudica más a la mujer

El consumo de cocaína perjudica el doble a la mujer que al hombre, según datos del estudio del Grupo Europeo de Estudios sobre Adicción y Género, presentado recientemente en Madrid. Además de afectar su salud, estas mujeres sufren maltratos por parte de sus parejas en cuatro de cada cinco casos, siempre en un contexto de consumo.

Enfermedades y patologías relacionadas: Adicciones, Drogadicción

Las drogas perjudican más a la mujer que al hombre. De hecho, casi dos de cada tres mujeres adictas a la cocaína han sufrido un abuso sexual y tres de cada cinco malos tratos, según datos de un informe del Grupo Europeo de Estudios sobre Adicción y Género y presentado recientemente en el III Symposium nacional de adicción en la mujer. En la mayor parte de los casos, el consumo comienza con sus parejas y con el objetivo de evadirse de los problemas.

El consumo de esta droga se ha disparado y ya constituye la segunda droga ilegal más consumida en nuestro país, detrás del cannabis, según datos del Ministerio de Sanidad y Consumo. De hecho, casi una de cada diez personas entre 15 y 64 años ha probado esta droga alguna vez y el 1,6 por ciento de la población (más de 700.000 españoles) lo ha hecho en el último mes.

En el caso concreto de la mujer española, el consumo de cocaína le perjudica el doble que al hombre, según datos del estudio del Grupo Europeo de Estudios sobre Adicción y Género, presentado recientemente en Madrid en el III Symposium nacional de adicción en la mujer.

Además de afectar su salud, sufren maltratos por parte de sus parejas en cuatro de cada cinco casos y en el 30 por ciento de las víctimas “a menudo”, siempre en un contexto de consumo.

Pero las consecuencias no se acaban aquí, ya que tres de cada cinco mujeres han sido objeto de abusos sexuales, en la mayor parte de los casos por parte de sus parejas, también adictos, o bien por personas desconocidas pero “siempre en el contexto de consumo de drogas”, destaca Juan José Llopis, uno de los coordinadores del estudio y profesor de la Universidad Jaime I de Castellón.

Estas mujeres suelen sufrir “estrés postraumático” asociado a estos malos tratos y abusos sexuales sufridos “tanto en edades previas a la adicción como durante la misma”, remarca Llopis.

Por su parte, la directora del Instituto de la Mujer, Rosa Peris, también destaca la vinculación que existe entre las mujeres y sus parejas a la hora de iniciarse en el consumo de cualquier otra droga. A este respecto, el estudio destaca que la mitad de las mujeres consumidoras tienen también una pareja adicta, mientras que el 80 por ciento de las mismas comenzaron a consumir con su pareja.

Para Rosa, esta población femenina recurre a la cocaína u otras drogas, “para tratar de evadirse de sus problemas o paliar sus miedos” y en muchos casos “el propio maltrato y los celos son la causa de este consumo”.

El perfil de la mujer adicta y riesgos

Para el autor del estudio, el profesor Llopis, “la situación laboral de las mujeres adictas a la cocaína destaca por una buena estabilidad”, lo que las acerca todavía más su consumo. Actualmente, la mayor fuente de ingresos para el consumo de cocaína es su propio sueldo, seguida del de su pareja y en tres de cada diez casos también se sustentan en el robo o en la prostitución, según datos del estudio.

Respecto a las consecuencias de esta adicción para su salud, según el estudio no existen infecciones de VIH, mientras que un 20 por ciento de las mismas tenían hepatitis C. Dado que cuatro de cada diez mujeres confiesan no usar preservativo con su pareja habitual y que éstas tienen de dos a tres partenaires al año, se añade un nuevo riesgo asociado al consumo de cocaína.

A estos riegos, se suman los conocidos: “su abuso lleva a cuadros psicóticos y depresivos, y complicaciones cardiológicas, entre las que destacan la aparición de crisis hipertensivas y convulsiones, entre otros riesgos”, advierte la doctora Marta Torrens, jefa de la Unidad de Toxicomanías del Servicio de Psiquiatría del Hospital del Mar de Barcelona.

En el caso concreto de las mujeres jóvenes, y de los adolescentes en general, la doctora destaca otro peligro añadido: la mezcla habitual con otras drogas, empezando por el alcohol, “lo que multiplica sus mortales riesgos”. Por ello, para esta especialista, las campañas de prevención siguen siendo necesarias, así como la labor de los padres, escuela y de toda la sociedad en general.

Un trabajo conjunto necesario para que España deje de ser el país de la Unión Europea con más consumo de cocaína de toda Europa.

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