La calidad de vida en el niño asmático

Un estudio realizado en España demuestra que medir la calidad de vida en el niño asmático es una herramienta fiable para conocer la eficacia del tratamiento. Este estudio ha demostrado que la evaluación que los propios niños hacen de su enfermedad resulta válida. Esto ha llevado a los autores a reclamar más atención hacia los niños por parte de los especialistas.

Enfermedades y patologías relacionadas: Asma

Los médicos que han llevado a cabo el estudio afirman que es necesario pedir opinión al niño para conocer cómo se siente realmente y no quedarse sólo con la percepción de los padres o cuidadores y con los exámenes médicos. Con este estudio se ha conseguido “que el médico que trata a los niños asmáticos piense que cuando introduce un medicamento determinado puede estudiar no solamente si el análisis ha mejorado o no, sino también si el medicamento hace que el paciente se sienta mejor en su percepción de la enfermedad”, explica el doctor Nicolás Cobos, Jefe de Neumología Infantil del Hospital Valle de Hebrón (Barcelona).

En el estudio han participado 1.012 niños de 48 hospitales españoles con edades comprendidas entre los 6 y los 14 años. El cuestionario constaba de 23 preguntas relacionadas con sus síntomas, su estado nervioso, su estado emocional o cómo se sentían al realizar deporte, entre otras. A los más pequeños se les hizo primero una prueba de comprensión para ver si serían capaces de entender el cuestionario. El doctor Nicolás Cobos reconoce que pensaban que de estos niños más pequeños muy pocos serían capaces de comprenderlo, “pero como siempre los niños demuestran que son mucho más inteligentes de lo que los adultos creemos, ya que prácticamente el 75% de los niños de 6 a 8 años podían entender perfectamente el cuestionario y responderlo adecuadamente”.

El estudio ha medido la calidad de vida del niño antes y después de introducir “Singulair”, un nuevo fármaco antiasmático que se administra por vía oral en una única dosis diaria para el tratamiento del fondo del asma. Según los resultados del estudio después de introducir el tratamiento con este fármaco casi un 80% de los pacientes redujo la medicación de rescate, lo cual quiere decir que había mejorado el control de su enfermedad. También se observó que nueve de cada diez niños mejoraron o mantuvieron su calidad de vida y un 74 por ciento de los participantes expresó menor dificultad para realizar sus actividades habituales, como por ejemplo jugar o correr.

Este medicamento antiinflamatorio (“Singulair”) se caracteriza por su eficacia en el control del asma ya que reduce la frecuencia y la intensidad de las crisis de asma, además resulta más cómodo de tomar por su administración en un solo comprimido al día. Los efectos adversos que produce el tratamiento habitual, como son los corticoides inhalados y los broncodilatadores, se reducen de forma significativa al añadir este fármaco al tratamiento, según se desprende de las conclusiones del estudio.

Para ampliar información consulte el reportaje El asma en el niño: definición, tratamiento y consejos para los padres

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