La cafeína reduce un 65 por ciento el riesgo de Alzheimer

Más del 90 por ciento de los europeos adultos consume cafeína en sus diferentes formas y los últimos estudios científicos sugieren beneficios evidentes en la prevención de la enfermedad de Alzheimer y demencia, además de estimular el sistema nervioso central y favorecer el rendimiento intelectual.

Enfermedades y patologías relacionadas: Alzhéimer, Demencia

Según un estudio realizado por neurólogos de la Universidad de Kuopio (Finlandia), el Instituto Karolinska de Estocolmo y la Universidad de Helsinki, los consumidores habituales de cafeína (entre tres y cinco tazas de café al día) tienen menos riesgo de padecer la enfermedad de Alzheimer u otra demencia respecto a los no consumidores de cafeína.

El estudio CAIDE reunió una importante muestra de 1.409 individuos que previamente formaron parte del North Karolia Project y del estudio FINMONICA, alargando su seguimiento hasta nuestros días. En total, dichos individuos permanecieron en observación una media de 21 años para determinar cómo la cafeína actuaba en el sistema neurológico con el paso de los años.

Los datos obtenidos permiten afirmar que el grupo de consumidores habituales de cafeína mostraron un 65 por ciento menos de riesgo de padecer la enfermedad de Alzheimer u otras demencias respecto al grupo que no consumía cafeína. “Los resultados pueden abrir la puerta a la prevención de la demencia”, afirman los diseñadores del estudio.

Beneficios a corto plazo

Además de estos importantes beneficios del consumo de cafeína a largo plazo, numerosos estudios han demostrado beneficios a corto plazo.

El Estudio PERFORMANCE es un trabajo pionero en España y cuyo objetivo principal es valorar los efectos de diferentes bebidas que contengan azúcares y cafeína respecto al rendimiento cognitivo mediante pruebas neuropsicológicas estandarizadas y mediante la resonancia magnética cerebral funcional.

El Grupo de Neuropsicología de la Universidad de Barcelona, junto con investigadores del IDIBAPS del Hospital Clínico de Barcelona puso en marcha este innovador estudio, que a lo largo de este año tiene prevista su publicación en una revista científica. En dicho trabajo, se evalúa la capacidad de respuesta neurológica de grupos de personas agrupadas según el consumo de diferentes bebidas, incluyendo agua, glucosa y cafeína.

Según los primeros resultados, se observa que el grupo al que se le administró conjuntamente cafeína y glucosa tiene un patrón de activación cerebral diferente al resto de grupos. Ello significa que para rendir igual que los sujetos de los otros grupos, el grupo cafeína+glucosa necesita de menor activación cerebral, lo que podría ser interpretado como un mecanismo de facilitación.

Rápida respuesta

Los efectos estimulantes de la cafeína comienzan apenas 10 minutos después de su ingesta de café, según se desprende de los datos de un estudio iniciado por investigadores de la Universidad de Barcelona, cuyos resultados fueron publicados recientemente en la revista Progress in Neuro-Psychopharmacology & Biological Psychiatry.

Se compararon los efectos del café expreso y café expreso descafeinado, con 100 y 5 miligramos de cafeína, respectivamente, en una muestra a 668 estudiantes universitarios (238 hombres y 450 mujeres) con una media de edad de 22 años. Las medidas fueron tomadas antes y después de la ingesta de cafeína (10, 20 y 30 minutos) y se llevaron a cabo a media mañana y por la tarde, con el fin de controlar los posibles efectos de la hora del día.

El estudio demostró que el efecto de la cafeína es casi inmediato, ya que la mejoría empieza a percibirse apenas a los 10 minutos, cuando estudios anteriores mostraban que la activación comenzaba a los 30-45 minutos de la ingesta. Los expertos fijan el tiempo de duración del efecto de la cafeína entre las dos y tres horas, aunque hay algunos autores que lo prolongan hasta cuatro o cinco, dependiendo de la sensibilidad del individuo y el ritmo de metabolización, que varía muchísimo con la edad.

Según otro estudio muy reciente, realizado por la School of Human Movement and Exercise Science de la Universidad de Australia Occidental en Crawley, publicado en Advances in Physiology Education se estudió el efecto del consumo moderado de cafeína sobre la capacidad de atención, energía, creatividad, alerta, eficiencia y rendimiento en una muestra de estudiantes universitarios. Los resultados demostraron que dosis bajas de cafeína (100 mg), equivalentes a dos refrescos de cola, tomados 1 hora antes de una conferencia conseguía mejorar todos estos parámetros. Los estudiantes que habían tomado las dosis de cafeína se sentían significativamente más despiertos, rendían más, tenían más energía, estaban más alerta y mejor concentrados que los que no habían tomado cafeína.

Consumo responsable

Uno de los problemas estaría, pues, en fijar los límites para el consumo responsable. El Consejo Europeo de Información sobre la Alimentación (EUFIC) explica que las personas sanas (excepto embarazadas y mujeres en periodo de lactancia) pueden consumir hasta 300 mg de cafeína al día. Este consumo no sólo no perjudica la salud, sino que además favorecería el rendimiento o capacidad intelectual, la asociación de ideas y la atención.

El café es la bebida con mayor contenido de cafeína y, por lo tanto, es muy fácil superar estas cifras tomando más de 3 ó 4 cafés diarios. En cambio, los refrescos de cola, facilitan el consumo óptimo de cafeína, ya que poseen alrededor de la mitad de cafeína que una taza de café, dependiendo del tipo y marca de refresco.

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