La anticoncepción de urgencia evita más del 90 por ciento de los embarazos no deseados

La nueva generación de anticonceptivos de urgencia tiene una eficacia mantenida durante cinco días tras haber mantenido relaciones sexuales sin protección o haberse producido un fallo del anticonceptivo empleado. La falta de información es todavía uno de los principales motivos de la falta de uso o uso incorrecto de los métodos anticonceptivos.

En una sociedad en la que las relaciones sexuales son cada vez más tempranas, la anticoncepción de urgencia se ha convertido en una medida útil que evita más del 90 por ciento de los embarazos no deseados. “Aunque no sea éste el mejor método entre los disponibles y deba ser la última opción, es un anticonceptivo seguro y su eficacia cada vez es mayor”, afirma la doctora Esther de la Viuda, presidenta de la Sociedad Española de Contracepción, en el marco del 10º Encuentro Nacional de Salud y Medicina de la Mujer.

Desde los años setenta, en España se puede realizar la anticoncepción de urgencia tras los coitos no protegidos mediante tratamiento hormonal, aunque no estuviera comercializado ningún preparado con esta indicación. Así se ha hecho con la pauta de Yuzpe, dos dosis separadas doce horas de anticonceptivos hormonales combinados, hasta que en 2001 se comercializó la específica píldora anticonceptiva de urgencia de levonorgestrel (LNG). La píldora de LNG inhibe a la hormona luteneizante (LH); la inhibición o retraso de la ovulación constituye el principal mecanismo de acción de la píldora anticonceptiva de urgencia de LNG.

Pero el aumento de las investigaciones científico-médicas en esta área en los últimos años ha repercutido en el desarrollo de una nueva molécula, el Acetato de Ulipristal, que ha demostrado alta eficacia hasta el quinto día tras su administración, de manera que reduce en dos tercios el riesgo de embarazo comparado con LNG si se administra en las primeras 24 horas y en la mitad si es administrado en las primeras 120 horas. Como explica el doctor Santiago Palacios, presidente del Comité Organizador del 10º SAMEM y director del Instituto Palacios, “el tratamiento consiste en un comprimido oral administrado lo antes posible, y no más tarde de 120 horas tras la relación sexual sin protección o haberse producido un fallo del anticonceptivo empleado”.

Ante la libre dispensación de la anticoncepción de urgencia, la doctora Esther de la Viuda admite que “puede ser una medida útil pero su uso repetido es una mala práctica. En otros países de nuestro entorno, como Francia o Inglaterra, en los que la libre dispensación está implantada desde hace unos años se ha observado que los jóvenes, principales usuarios de este método, no dejan por ello de usar un método de forma regular e incluso un porcentaje reseñable cambian a un método anticonceptivo más eficaz”.

No obstante, el doctor Palacios asegura que “aunque se trata de un importante recurso para la prevención primaria del embarazo no deseado, así como para la disminución del número de interrupciones voluntarias del mismo, hay que fomentar entre las mujeres los métodos anticonceptivos de uso regular y para ello es necesario facilitar más información sobre este tipo de fármacos”.

Falsos mitos y creencias

Los datos disponibles siguen situando al preservativo como el método anticonceptivo más empleado por la mujer, 37,3%, según los datos de la última encuesta Daphne, seguido por la anticoncepción hormonal combinada (aquella que combina gestágenos y estrógenos), con un 22% de usuarias.

En este sentido, la doctora De la Viuda reconoce que “en muchos casos el desconocimiento y la existencia de falsos mitos y creencias hace que las chicas entre 18 y 22 años o las mujeres que superan los 40 años no utilicen la anticoncepción hormonal. Las más jóvenes creen que este método engorda, provoca cáncer o esterilidad, mientras que a partir de los 40 años muchas mujeres piensan que ya son mayores para emplearlo cuando, aunque es evidente que con los años se es menos fértil, hasta que no trascurre un año desde la retirada de la regla sigue existiendo la posibilidad de embarazo”. De hecho, entre las mujeres que utilizan anticoncepción hormonal combinada, la vía oral es el método anticonceptivo más usado en España en mujeres jóvenes entre los 20 y 35 años, con estudios medios o universitarios y pareja estable.

El doctor Santiago Palacios recuerda que, “estos medicamentos deben ser siempre prescritos por el médico y que presentan efectos beneficiosos, como el control de sangrados intermenstruales, la reducción de molestias menstruales y premenstruales, ofrecen protección frente al cáncer de ovario y endometrio, previenen la pérdida de masa ósea, etc.”

Un anticonceptivo para cada mujer

La píldora combinada, la píldora sin estrógenos, el anillo vaginal, el parche, el dispositivo intrauterino (DIU) o el implante son algunos de los métodos anticonceptivos de uso regular disponibles. “La gran variedad existente, de barrera, hormonales, intrauterinos, naturales o permanentes, permite que bien un tipo u otro pueda acomodarse a cada mujer en función de su edad y de su historia clínica”, afirma el doctor Palacios.

“Además”, añade la doctora De la Viuda, “los casos en los que un determinado anticonceptivo puede suponer un riesgo para la mujer, por ejemplo si padece trombosis, cirrosis descompensada o cáncer de mama, están muy bien definidos en documentos que la OMS revalúa periódicamente y que todo especialista junto al historial clínico de la mujer debe tener en cuenta en su prescripción”.

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