La alimentación más vital para la mujer

La adopción de una dieta saludable y rica en frutas y verduras reduce el riesgo de enfermedad cardiovascular. De hecho, este riesgo disminuye hasta en un seis por ciento por cada pieza de fruta o verdura más que se tome al día. Por ejemplo, la vitamina C, presente en el zumo de naranja recién exprimido, nos ayuda a prevenir las patologías cardiovasculares gracias a su efecto antioxidante.

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Una alimentación equilibrada y variada es, junto con el ejercicio físico aeróbico y no tener hábitos tóxicos, como el tabaco o el alcohol, un punto clave en la prevención primaria y secundaria de las enfermedades cardiovasculares. Y además, la dieta debería aportar una cantidad óptima de antioxidantes, sustancias presentes tanto en la dieta como en el organismo y que contrarrestan el daño oxidativo.

En el caso de la mujer, su mayor longevidad se atribuye con frecuencia al efecto cardioprotector de los estrógenos ováricos. Por tanto, con la llegada de la menopausia, la mujer debe tener aún más en cuenta la importancia de ingerir alimentos ricos en antioxidantes, ya que el efecto cardioprotector de los estrógenos desaparece. Y además, también conviene evitar aquellos hábitos que provocan un aumento de radicales libres, como el consumo excesivo de tabaco y alcohol, la alimentación rica en grasas, sedentarismo o una dieta poco equilibrada”, recuerda el doctor Santiago Palacios, director del Instituto Palacios de Salud y Medicina de la Mujer y presidente de la Asociación Española para el Estudio de la Menopausia.

Y es que, según estudios recientes, “el riesgo cardiovascular se reduce un promedio de un seis por ciento por cada pieza o plato más de fruta o verdura que tomamos al día”, afirma la doctora Juana Morillas, profesora de la Universidad Católica San Antonio de Murcia.

Alimentos ricos en antioxidantes

Entre los antioxidantes más importantes que se encuentran en los alimentos, según la doctora Morillas, “cabe destacar la vitamina C, carotenoides, vitamina E y los flavonoides, compuestos presentes en diferentes vegetales”.

Respecto a la vitamina C, presente en el zumo de naranja recién exprimido, por sus propiedades antioxidantes, resulta positiva a la hora de contrarrestar los efectos nocivos de los radicales libres y, por ejemplo, ayuda en la prevención cardiovascular.

Además de frutas y verduras, existen otros alimentos ricos en antioxidantes, como nueces, cereales, soja, aceitunas, aceite de oliva, de soja, la cerveza y el vino tinto, para reducir los riesgos cardiovasculares.

A este respecto, el doctor Palacios hace hincapié en la necesidad de que se priorice en las políticas sanitarias de los países la promoción de intervenciones nutricionales, “especialmente, algunas muy sencillas destinadas a incrementar el consumo de frutas y verduras por su elevado contenido en compuestos antioxidantes” para reducir así el riesgo cardiovascular.

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