Intolerancia a la lactosa, una alergia común

La intolerancia a la lactosa es un problema común que afecta a millones de personas en todo el mundo y que no tiene por que ser una amenaza para la salud. Una buena dieta controlada por el médico puede reducir los síntomas de la intolerancia al azúcar de la leche.

Enfermedades y patologías relacionadas: Intolerancia a la lactosa

La enfermedad consiste en un conjunto de síntomas derivados de la dificultad del organismo de asimilar la lactosa, el azúcar predominante en la leche. La intolerancia se debe a la incapacidad del intestino delgado de producir una enzima llamada lactasa, que descompone el azúcar de la leche en formas más simples para que puedan ser absorbidas desde la sangre a los distintos órganos.

La intolerancia a la lactosa en los adultos puede tener diversos orígenes, entre ellos que la actividad de la enzima lactasa va disminuyendo con la edad. Daños en el intestino, ya sea por enfermedades, diarrea, medicamentos o malnutrición, también pueden alterar la actividad de la enzima.

Síntomas y diagnóstico

Los síntomas más comunes en una persona intolerante a la lactosa son náuseas, gases, dolor abdominal, diarrea o calambres, y suelen manifestarse de 30 minutos a dos horas después de la ingesta de alimentos que contienen lactosa.

La enfermedad se puede detectar por métodos diversos, como el test de tolerancia a la lactosa, el test de hidrógeno en la respiración o el test de acidez de las heces. El tratamiento será diferente en cada persona y vendrá determinado por detalles como la edad, el estado de salud y el historial médico del enfermo o su tolerancia a determinados medicamentos, procedimientos o terapias.

De la capacidad de la enzima lactasa para degradar la lactosa en el tracto gastrointestinal dependerá la gravedad de los síntomas y la cantidad de lactosa que pueda ingerir el enfermo. Según el nivel de intolerancia, el enfermo tendrá que andar con cuidado con cualquier alimento que contenga leche, así como sus derivados, y también con determinados medicamentos, porque la lactosa se utiliza como base para más del 20 por ciento de los medicamentos recetados y aproximadamente para el seis por ciento de los medicamentos en venta sin receta médica.

Sustitutos de la lactosa

La leche contiene calcio, y el calcio es esencial para el crecimiento y la reparación de los huesos a lo largo de la vida. Por ello, las personas con intolerancia a la lactosa deberán obtener calcio suficiente mediante dietas que no incluyan nada o muy pocas cantidades de leche.

El calcio se encuentra en muchos alimentos como los vegetales verdes (el brócoli y la col), los pescados con espinas suaves y comestibles (el salmón o las sardinas), el yogur y el yogur pasteurizado después de la fermentación, los panes enriquecidos con calcio y las legumbres o productos de soja, entre otros.

En algunos casos el médico puede aconsejar el uso de tabletas de lactasa, que consumidas durante las comidas pueden ayudar al cuerpo a romper la lactosa, o también de lactasa líquida, la cual añadida a la leche rompe el azúcar de la leche antes de ser ingerida. El médico siempre determinará la dieta a seguir, que siempre variará en función del enfermo y su nivel de intolerancia a la lactosa.

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