Informar sobre cáncer

Cuando se aborda el tema del cáncer en los medios de comunicación "desde luego el que no es noticia es el enfermo", pero "no hay un agente comunicador más eficaz que el enfermo para dar cuenta a través de su peripecia personal de lo que es la enfermedad", señala Kepa Aulestia, escritor y periodista y autor del informe "El tratamiento informativo del cáncer 2001-2003".

El estudio ha analizado más de 1500 informaciones relacionadas con el cáncer que aparecieron tanto en secciones especializadas como en otras áreas de los principales periódicos españoles. Sus resultados indican que en estas noticias se da más importancia a la curación que al propio cáncer, que “da la sensación de que pasa por las redacciones como si ya fuera una cosa conocida”. Por ello, denuncia “la carencia que existe en las informaciones a la hora de describir causas, síntomas, consecuencias, terapias disponibles, etc. de la enfermedad, sino es a través de una noticia, que a veces suele ser precipitada o exagerada, respecto a un fármaco o a una terapia en fase de experimentación”.

“Hemos comprobado que en las redacciones la preocupación por el rigor informativo en materia de salud, y en concreto en una materia tan compleja y delicada como el cáncer, ha ido creciendo”, afirma Kepa Aulestia. Sin embargo, esto “tiene también sus efectos negativos: una tendencia hacia el retraimiento informativo, como consecuencia de la inseguridad que generan determinados temas en las redacciones”, lo que conlleva que algunos medios eviten tratar el cáncer.

Según el informe, los medios de comunicación “expresa o implícitamente presentan el cáncer como un mal ajeno a la propia naturaleza humana”. Asimismo, “la información induce un determinado valor moral”, que exige al enfermo que “sea un héroe y afronte su enfermedad desde un punto de vista casi épico”.

Otro problema es que en las informaciones se ofrecen datos confusos e incluso contradictorios o no se deja clara la fuente de procedencia y además no se explica adecuadamente la diferencia entre los diversos tipos de cáncer y la variedad de especialidades médicas que se ocupan del tratamiento de esta patología. Kepa Aulestia subraya también la falta de “descripción de los efectos sobre la calidad de vida y sobre los costes invisibles de la propia enfermedad, tanto desde el punto de vista de la vida personal como desde el punto de vista de la vida económica, etc.”. A todo esto se añade la “insuficiente presencia de contraste con oncólogos médicos” de las informaciones referentes a la investigación básica o que aportan datos estadísticos.

Aunque el informe no ha analizado las noticias aparecidas en Internet, su autor considera que se trata de un medio “enormemente interesante y que irá dando sus frutos”, pero muestra su preocupación por “la ingente flora de páginas web cuya solvencia no es reconocida por nadie”.

Evitar el sensacionalismo

Por su parte, el doctor Hernán Cortés-Funes, jefe del servicio de Oncología Médica del Hospital 12 de Octubre de Madrid opina que “el periodista es un agente sanitario más” y como tal “debe dar una información adecuada: debe informar, debe educar y no debe dar sensacionalismos ni falsas esperanzas, pero sí aportar todo lo positivo e incluso a veces negativo, porque los datos negativos son de gran utilidad para evitar errores”.

¿Te ha parecido interesante? ¡Compártelo!
Compartir

Recibe nuestro boletín semanal

*Al suscribirte estás aceptando las condiciones de uso y política de privacidad

MedicinaTV no se hace responsable de las opiniones expresadas por los usuarios de esta web en sus comentarios, se reserva el derecho a publicar o eliminar los comentarios que considere oportunos.