Hipertensión y dieta: 32 recetas para una alimentación sana y apetitosa

Los expertos subrayan que los pacientes que sufren hipertensión no sólo tienden a abandonar su medicación estos meses, sino que también cometen transgresiones dietéticas y realizan menos ejercicio físico, lo que aumenta el riesgo cardiovascular.

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Entre el 80 y el 90 por ciento de los hipertensos sufre también hipercolesterolemia o diabetes, y entre el 70 y el 80 por ciento padece obesidad. Un abuso excesivo de las grasas, el alcohol, el tabaco y el sedentarismo puede derivar en graves complicaciones como el aumento de la incidencia de fracaso cardíaco, riesgo de isquemia cerebral o insuficiencia renal.

“Aproximadamente ocho de cada 10 pacientes hipertensos interrumpen total o parcialmente su tratamiento durante las vacaciones de verano, un 20 por ciento más de la prevalencia de incumplimiento terapéutico que se registra habitualmente”, afirma la Dra. Nieves Martell, responsable del Club del Hipertenso de la Sociedad Española de Hipertensión-Liga Española para la Lucha contra la Hipertensión Arterial (SEH-LELHA), quien asegura que, además, durante estos meses los pacientes hipertensos realizan más transgresiones dietéticas e incrementan el sedentarismo, con los consiguientes graves riesgos cardiovasculares.

Por esta razón, AstraZeneca ha decidido lanzar, en colaboración con SEH-LELHA y el Club del Hipertenso, Recetas con un Plus, un libro que contiene más de 30 interesantes y deliciosas recetas creadas especialmente para pacientes hipertensos. Este libro contiene rápidas y sencillas recetas que abarcan primeros y segundos platos y que contienen alimentos tradicionales que destierran el mito de que una dieta sana tenga que ser sosa.

La Dra. Martell recuerda que más del 30 por ciento de los españoles entre 35 y 64 años padece hipertensión, un porcentaje que, en el caso de los mayores de 60 años, aumenta hasta en un 65 por ciento. Asimismo, entre el 80 y el 90 por ciento de los hipertensos sufre también hipercolesterolemia o diabetes, y entre el 70 y el 80 por ciento padece, además, obesidad. “Una mala alimentación con una gran carga de grasas y sal, junto con otros factores como es el abuso del alcohol, el tabaco o el sedentarismo y, sobre todo, el incumplimiento o el abandono de la medicación provoca un descontrol de la tensión arterial”, explica esta especialista.

Como consecuencia, el paciente corre el riesgo de tener problemas cardíacos como una angina de pecho, un infarto o insuficiencia cardíaca; así como problemas cerebrales como ictus, trombosis o hemorragia cerebral; o insuficiencia renal (a veces hasta llegar a diálisis, más frecuente en hipertensos diabéticos no controlados). “En muchos casos, estos accidentes vasculares son mortales y, en otros, el paciente puede quedar con invalideces severas”, apunta.

Para evitar estos problemas, la Dra. Martell recomienda a los hipertensos, además de no olvidar tomar la medicación, llevarse el aparato de medición de la tensión al lugar de vacaciones para conocer los niveles al menos una vez a la semana y pesarse con la misma frecuencia “para que los kilos que se ganen no le pillen por sorpresa”.

Una dieta sana y equilibrada no tiene por qué ser sosa: alternativas a la sal muy apetitosas

La finalidad principal del libro de recetas es recordar a los pacientes hipertensos que el mejor tratamiento no farmacológico supone un cambio en el estilo de vida, basado en una alimentación equilibrada y en la realización de ejercicio físico diario. “Un hipertenso debe evitar alimentos ricos en sodio en su dieta y sobre todo no añadir sal durante las cocciones o al final, pero eso no quiere decir que su alimentación ha de ser sosa, ya que se puede potenciar el sabor de los alimentos a través de otros condimentos”, señala Montserrat Villatoro, dietista y nutricionista del Hospital del Mar de Barcelona. Poco a poco, matiza, “nuestro paladar se acostumbrará a identificar otro tipo de sabores, es cuestión de educación alimentaria”.

¿Qué alternativas a la sal existen? Para que las comidas resulten más apetitosas, se pueden agregar, antes, durante o después de la cocción, determinados potenciadores del sabor. Dentro de los ácidos, se puede utilizar el vinagre de manzana o el zumo de limón; dentro de los aliáceos, la cebolla, la cebolleta, el cebollino, el ajo o el puerro; entre las hierbas aromáticas se pueden utilizar la albahaca, el hinojo, el comino, el estragón, el laurel, el tomillo, el orégano o el perejil; como especias se pueden usar la pimienta (negra o blanca), el pimentón y el azafrán; además, “con vinagre y aceite de oliva o de semillas se pueden macerar los alimentos con hierbas aromáticas”, añade Villatoro.

“Si se lleva una mala alimentación durante las vacaciones, el resultado no sólo es el hecho de volver a casa con varios kilos de más y un descontrol de la tensión, sino que también aumenta el colesterol, los triglicéridos e incluso el azúcar”, recuerda la Dra. Martell, quien recomienda la ingesta de fruta fresca, verduras y hortalizas, legumbres, cereales, lácteos desnatados, carnes blancas y magras, el pescado azul o blanco y el aceite de oliva, preferentemente.

En cuanto a los más desaconsejables, Villatoro destaca aquellos que sean enlatados, ahumados o curados, los precocinados (que incluyen salsas y cubitos de caldo), los dulces, las bebidas carbonatadas incluyendo el agua con gas, el café y los snacks. “Si la transgresión dietética es puntual y al día siguiente se vuelve a la alimentación habitual, no debería pasar nada, el peligro viene cuando estas transgresiones se hacen un hábito”, manifiesta.

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