Helado, el alimento estrella del verano

Por su alto contenido en calcio, proteínas y vitaminas, los helados son una opción más que saludable para personas de todas las edades y en especial para niños, adolescentes, ancianos, embarazadas, y personas con bajo estado de ánimo, como defiende el Libro Blanco de los Helados de los Helados, editado por la Sociedad Española de Medicina Familiar y Comuniaria (SEMFYC). Como merienda saludable, tentempié o para cenar, este alimento ha dejado de ser una golosina o un aporte extra de calorías para convertirse en un elemento más de nuestra saludable dieta mediterránea.

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Helado de calabaza con puerro, helado de yogur con pepino y aceite de menta, helado de frutas del bosque, de limón, tradicional… Los hay para todos los gustos y son el perfecto complemento para una dieta sana y equilibrada, como defienden los portavoces de la Sociedad Española de Medicina familiar y Comunitaria (SEMFYC) en el Libro Blanco de los Helados.

Hasta hace unos años, los detractores más firmes de este alimento lo acusaban de “contener demasiado azúcar, provocar caries, irritar la garganta y de ocasionar dificultades de digestión”, todas ellas “percepciones erróneas” como demuestra la SEMFYC en esta nueva publicación. En ella, se aportan “las razones objetivas que permiten situar los helados en su justo contexto, el de unos alimentos que no son todos iguales y con un alto valor nutritivo que hay que valorar para integrarlos debidamente, si queremos y nos gustan, en nuestra dieta”, subraya el médico experto en nutrición Jaume Serra.

“La presencia de la leche es el principal argumento para integrar los helados en la alimentación de los niños y, además, es un producto de gran aceptación entre la población infantil”, explicaron los portavoces de la SEMFYC en la presentación del Libro Blanco de los Helados. Además, por su gran cantidad de nutrientes -como es el caso del calcio, proteínas de alto valor biológico y vitamina B, entre otros- “ha de tenerse muy en cuenta en individuos con falta de apetito (niños, adolescentes, ancianos, embarazadas o lactantes), y para personas con decaimiento o estado de ánimo deteriorado, entre otros sectores de la población.

Como tentempié, en la merienda, comida o cena

Por otro lado, el Libro Blanco de los Helados defiende que este alimento “ha dejado de ser una golosina o un aporte extra de calorías para convertirse en un elemento más de nuestra dieta”. Precisamente, según manifiesta la publicación de la SEMFYC, el consumo de 100 gramos del helado más calórico (crema con cobertura de chocolate), supone un aporte máximo de un 15 por ciento del total de las calorías que deben proporcionar diariamente los alimentos, por lo que “pueden ser perfectamente integrados en la dieta”, destaca.

Además, aunque al ser un producto dulce se asocie siempre con un postre, el helado puede complementar una merienda saludable, ser parte de una comida, de una cena e, incluso ser “un tentempié respetable”, defienden sus creadores.

Actualmente, el perfil del consumidor de helados no hace distinción entre hombres y mujeres; son sobre todo personas entre 16 y 26 años, que comen una media de tres helados a la semana, y que a medida que aumenta su edad, su consumo de este producto disminuye. Pese a este perfil tan concreto, el libro de la SEMFYC aboga por su consumo “en cualquier edad con límites razonables” y por su integración como alimento en una dieta sana y equilibrada, como es la mediterránea.

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