Grupos de autoayuda para superar el 11-M

La asociación Alianza para la depresión anima a toda persona afectada por los atentados del 11-M a que participe en los grupos de autoayuda que ha puesto en marcha, porque la cura "tiene que partir de él con la ayuda del médico" y del tratamiento farmacológico y psicológico, señala su vicepresidente y fundador, Jaime Smith Semprún.

Enfermedades y patologías relacionadas: Depresión

Una tercera parte de la población sufrirá algún tipo de experiencia traumática a lo largo de su vida, pero sólo “un 15 por ciento de las personas que se exponen a estas situaciones desarrollará trastornos”, explica el doctor Alejandro Fernández Camacho, psiquiatra. El más habitual de estos trastornos es el estrés postraumático, que se caracteriza por “el embotamiento afectivo, en el que el paciente no sabe qué es lo que siente”. Asimismo, suele revivirse la situación traumática, “tanto en vigilia como en forma de pesadillas durante el sueño”. Estos pacientes suelen cambiar sus hábitos por miedo a volver a sufrir una experiencia similar (por ejemplo, dejan de coger el tren). Por último, “es frecuente la sensación de vulnerabilidad y fragilidad”. Por todo ello, “las víctimas de este tipo de situaciones necesitan una atención especial por parte no sólo de los sanitarios sino de la sociedad en general”.

Los colectivos que tienen un mayor riesgo son los niños y los inmigrantes. En el caso de los primeros es fundamental “buscar ayuda especializada de psiquiatras y psicólogos infantiles”. Respecto a los inmigrantes, su vulnerabilidad aumenta porque al estar poco asentados en nuestro país “padecen una gran sensación de desamparo”. Pero no hay que olvidar a los profesionales sanitarios que atienden a las víctimas, que también necesitan “apoyo y comprensión”, porque por ejemplo sufren la “impotencia de no poder atender a todo el mundo como se lo merece”.

Para recuperarse de una experiencia de este tipo el doctor Alejandro Fernández Camacho recomienda a los pacientes buscar ayuda profesional; “fijarse en cosas positivas”; evitar ver imágenes sobre ese hecho, porque “revivir la escena, sobre todo en las fases iniciales, puede ser nocivo”; y finalmente, “es bueno que verbalicen las emociones”. Este especialista advierte que se trata de “un proceso largo” y que cada paciente reacciona de una manera diferente. “En función de cómo vaya evolucionando” debe mantenerse un seguimiento “hasta que consideremos que la persona ha reestructurado su vida”.

Depresión

La depresión es otro de los trastornos psíquicos más frecuentes tras una experiencia traumática. Jaime Smith Semprún recuerda que tras el 11-S en Estados Unidos los casos de depresión se incrementaron un 20 por ciento y esta patología “de aquí al año que viene será la número uno de todas las enfermedades del mundo”, porque es la que más crece. Sin embargo, “las depresiones reactivas, que son las que están relacionadas con estos casos de estrés postraumático se logran superar con el tiempo” si el paciente dispone de “ayuda tanto profesional como de asociaciones como la nuestra”.

Los grupos de autoayuda, que se organizan en la sede de Alianza para la depresión en la clínica psiquiátrica Nuestra Señora de la Paz de Madrid, reúnen a personas que han padecido situaciones traumáticas y están dirigidos por psicólogos especializados en depresión.

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