Genes que nos hacen estornudar

Ser alérgico o no está determinado por nuestra dotación genética, y regulado por las condiciones ambientales y nuestro estilo de vida. Por ello, investigadores de todo el mundo, entre ellos un equipo de la Fundación Jiménez Díaz de Madrid, estudian los genes implicados en la respuesta alérgica.

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La información genética que determina la alergia, esa sensibilización que lleva a algunas personas a reaccionar frente a determinadas sustancias, se encuentra en genes de diferentes cromosomas, lo que condiciona a que algunas personas desarrollen la enfermedad alérgica y otros no. Los avances en terapia génica han llevado a identificar ya más de 12 genes implicados en este proceso, pero éste es sólo el principio porque se prevé descubrir algunos más.

Según el doctor Carlos Lahoz Navarro, jefe del Servicio de Inmunología de la Fundación Jiménez Díaz de Madrid, el estudio de estos genes implicados en las reacciones alérgicas permitirá reconocer a las proteínas que provocan la acción inflamatoria que lleva a los alérgicos a sufrir desagradables reacciones como conjuntivitis, urticaria o asma.

¿Qué es la alergia?

La enfermedad alérgica viene derivada de una alteración en el normal funcionamiento de nuestro sistema inmunológico, preparado para actuar y rechazar las sustancias extrañas que penetren en nuestro organismo. Sin embargo, en las personas alérgicas, se reacciona de forma exagerada ante sustancias en principio inocuas para el organismo como el polvo, el epitelio de animales o el polen, sustancias conocidas como alergenos. Pero hoy los nuevos conocimientos en los mecanismos de este sistema inmune, como explica Lahoz, hacen que se abran nuevas formas de terapia contra las enfermedades alérgicas.

Terapia génica

El doctor Lahoz publicará en breve un estudio sobre terapia génica en el tratamiento de asma alérgico a partir de sus experimentos con modelos animales. En él explica los resultados de la administración de una sustancia, la galectina, que disminuye la presencia de uno de estos genes causantes de la alergia. Administrándola en ratas con asma alérgico “hemos observado que las ratas mejoraban claramente y que todos los parámetros respiratorios tendían a normalizarse”, explica Lahoz.

Aunque, como recuerda el experto, esta dotación genética que nos condiciona a sufrir o no alergia, siempre está condicionada por el medio ambiente y el estilo de vida. Y constata que “los núcleos urbanos y el estilo de vida occidental, propio de las sociedades industrializadas, favorecen la aparición de enfermedades alérgicas”.

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