Fibromialgia: una dolorosa odisea personal

"Me duele todo el cuerpo". Es el lamento habitual de las personas que sufren fibromialgia, una enfermedad reumática crónica que en España ya sufre más de un millón de personas. El doctor Carlos Barutell, presidente de la Sociedad Española del Dolor, reconoce que aún se conoce poco de su origen.

Enfermedades y patologías relacionadas: Fibromialgia

A pesar de la tasa de prevalencia de la fibromialgia y del coste psicológico y social que produce esta enfermedad, hasta la fecha “no existen indicios claros acerca de su causa ni un tratamiento farmacológico específico”, lamenta el doctor Carlos Barutell, presidente de la Sociedad Española del Dolor.

Existen algunas investigaciones que, sin llegar a resultados concluyentes, apuntan a que esta enfermedad crónica puede deberse a la interacción de múltiples factores como procesos virales y condiciones neurológicas que pueden afectar al torrente sanguíneo, al sueño, a los músculos y al funcionamiento cerebral, y trastornos de la transmisión y modulación del estímulo doloroso de origen central.

Dolor profundo, punzante y crónico

Aunque las personas con fibromialgia tienen dolores similares a los de una enfermedad de las articulaciones, la fibromialgia no produce inflamación, y por lo tanto no es una forma de artritis (la cual se caracteriza por la inflamación de las articulaciones). Más bien, la fibromialgia es una forma de reumatismo de los tejidos blandos.

El dolor de la fibromialgia se describe como “profundo, propagado, torturante, punzante o urente y varía de leve a severo. Las personas afectadas por la enfermedad tienden a debilitarse debido a los dolores y la rigidez del cuerpo”, afirma el doctor Barutell, presidente de la Sociedad Española del Dolor (SED).

Puede presentarse en ambos sexos y a cualquier edad, aunque suelen ser mujeres (en un 95% de los casos), con edades comprendidas entre los 44 y 52 años, las más afectadas.

El diagnóstico: los 18 puntos de dolor

La fibromialgia no puede diagnosticarse a través de pruebas de laboratorio. Los resultados de radiografías, análisis de sangre y biopsias musculares “suelen ser normales” y “no existe manera objetiva de cuantificar el dolor, el principal síntoma de esta patología”, detalla el doctor Barutell.

Sin embargo, en 1990, el Colegio Americano de Reumatología (American College of Rheumatology), una asociación de aproximadamente 5.000 reumatólogos, desarrolló pautas para ayudar a los médicos a diagnosticar la fibromialgia. Según los criterios establecidos por el ACR, una persona tiene fibromialgia si presenta un historial de dolor generalizado durante un mínimo de tres meses, así como dolor en 11 o más de los 18 puntos hipersensibles.

Estos puntos se encuentran en cuello, hombros, tórax, caja torácica, espalda baja, muslos, rodillas, brazos (codos) y nalgas.

Insomnio y problemas intestinales, los otros síntomas

Además del dolor generalizado, las personas que padecen fibromialgia también “suelen sufrir cansancio intenso, trastornos del sueño, ansiedad e, incluso, depresión”, enumera el doctor Barutell. Además, los afectados también pueden presentar síndrome del intestino irritable, alternancia de estreñimiento y diarrea, dolor abdominal, gases y náuseas, entre otros.

Otros posibles síntomas comunes son: menstruaciones dolorosas, dolor torácico, rigidez matutina de articulaciones, alteración cognitiva o de la memoria, acorchamiento o punzadas en las manos, calambres musculares, vejiga de la orina irritable, sensación de hinchazón en las extremidades, mareos, sequedad de ojos y boca, cambios en la prescripción de gafas, y alteraciones de la coordinación motora, entre otros.

Consejos para controlar el dolor

Actualmente no existe un fármaco especial para tratar la fibromialgia que haya dado amplios resultados. Muchas veces “se administra la amitriptilina aunque su eficacia es todavía parcial”, afirma el doctor Barutell. Lo que sí existe es un amplio abanico terapéutico para disminuir síntomas como el dolor, entre otros. En ese sentido, los antiinflamatorios no esteroideos pueden ayudar a disminuirlo.

Pero además, existen consejos de hábitos de vida que “pueden mejorar la calidad de vida de las pacientes, como los programas de ejercicios para estirar los músculos y mejorar la capacidad cardiovascular, la práctica de técnicas de relajación y el participar en programas educativos para comprender e intentar controlar los síntomas”, destaca el presidente de la SED.

Y para los casos en que la fibromialgia causa cuadros de ansiedad y depresión, “aconsejamos acudir a un psicólogo”. Todo ello “puede ayudar a la persona afectada a enfrentarse a su día a día con mayor bienestar y optimismo”.

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