Felicidad=Salud

Lejos de tratarse de una consideración subjetiva, cada vez son más las evidencias científicas que asocian felicidad con salud. Y los últimos estudios revelan que un estado mental positivo ayuda a prevenir enfermedades cardiovasculares, oncológicas y psicológicas.

Son numerosos los trabajos científicos que en las últimas décadas han aportado datos y evidencias de que la felicidad (medida con diversas escalas de auto evaluación) se asocia a una menor incidencia de diversas enfermedades y, en caso de que éstas aparezcan, con una mejor y más rápida recuperación.

Un estado emocional positivo se asocia a un sistema inmunológico más potente (más defensas), una mejor capacidad de responder a situaciones estresantes y recuperarse de ellas, así como a una menor predisposición a sufrir trastornos psicopatológicos, como la depresión y la ansiedad.

“La felicidad participa en el adecuado funcionamiento de los sistemas inmunológico, endocrino y nervioso (central y periférico). Existe fundamento científico gracias a los trabajos publicados en revistas de reconocido prestigio internacional que han presentado resultados concluyentes”, asegura la Dra. Ana Adan, Profesora Titular del Área de Psicobiología de la Facultad de Psicología de la Universidad de Barcelona.

Un estado emocional positivo refuerza nuestras defensas de manera que los estados afectivos negativos, aún sin que puedan considerarse patológicos, tienen efectos perjudiciales sobre la homeostasis (el equilibrio) del sistema cardiovascular y contribuyen a la aparición de situaciones de riesgo y disfunciones.

Prevención y disminución de riesgos

“Los individuos con mayor felicidad presentan menor frecuencia cardiaca y presión arterial sistólica (la máxima) ambulatorias, menores niveles de cortisol salival y una respuesta al estrés disminuida de fibrinógeno. Asimismo, el riesgo asociado a desarrollar angina de pecho, infartos cardíacos e hipertensión esencial se halla inversamente relacionado con un estado emocional positivo”, añade la Dra. Adan.

Además, las emociones positivas y el optimismo benefician a las personas que se les ha diagnosticado una enfermedad cardiovascular. Así, se ha demostrado que tras una intervención quirúrgica de “bypass” arterial coronario la recuperación física inmediata y al cabo de medio año de seguimiento es superior en los pacientes con estado afectivo positivo. También se ha observado que los pacientes ancianos con ingresos hospitalarios por patología cardiaca, en los que se hallan presentes más factores de riesgo y/o enfermedades concomitantes, sufren menos readmisiones hospitalarias durante los tres meses posteriores si son más felices.

“Igualmente, la aparición de enfermedades relacionadas con patologías cardiovasculares como la diabetes y la arteriosclerosis tiene menor impacto en los individuos que manifiestan un mejor estado emocional, pudiéndose destacar como indicadores objetivos los niveles inferiores de hemoglobina glicosilada (azúcar en sangre) y de colesterol total/colesterol HDL”, detalla la Dra. Adan.

Es un hecho que la prevención y tratamiento de las enfermedades cardiovasculares debe tomar en consideración el estado emocional de los individuos. “El estado emocional positivo puede considerarse un factor protector y si en el individuo se detecta que éste no es adecuado ayudarlo a que lo modifique puede ser una excelente medida preventiva de salud, así como una intervención si ha desarrollado una patología que conocemos puede beneficiarse de ello”, concluye la experta.

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