Éxito de una vacuna contra la heroína en fase preclínica

La vacuna secuestra la heroína y la 6-acetilmorfina en el torrente sanguíneo, manteniéndolo fuera del cerebro. Pero no bloqueó los efectos de la metadona, la buprenorfina y otros medicamentos opioides dirigidos al receptor de que se utilizan comúnmente en la terapia de adicción, por lo que además podrían combinarse ambos tratamientos.

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Científicos del Instituto de Investigación Scripps (TSRI), en La Jolla, California (Estados Unidos), han informado de que las pruebas preclínicas de una vacuna contra la heroína han tenido éxito. La vacuna se dirige a la heroína y sus productos de degradación psicoactivos en el torrente sanguíneo, evitando que lleguen al cerebro.

“Ratas adictas a la heroína privadas de la droga, normalmente vuelven a consumirla compulsivamente si tienen de nuevo acceso a ella, pero nuestra vacuna evita que esto suceda”, aseguró George F. Koob, que preside el grupo de investigación de la adicción de TSRI, llamado Comité para la Neurobiología de los Trastornos Adictivos.

Si la vacuna funciona en los ensayos en humanos, podría convertirse en una parte estándar del tratamiento de la adicción a la heroína, que se estima que afecta a más de diez millones de personas en todo el mundo, según los investigadores, que publican su estudio en Proceedings of the National Academy of Sciences.

La vacuna contra la heroína lleva en investigación y desarrollado desde la década de 1990 por científicos del TSRI y otras instituciones. Las estructuras de las moléculas de la droga son demasiado pequeñas y simples para estimular el sistema inmunitario lo suficientemente, por lo que los investigadores han de superar este obstáculo mediante la colocación de fragmentos clave de moléculas de droga a proteínas portadoras inmunes.

Las vacunas contra la cocaína y la nicotina que se han diseñado de esta manera se encuentran ahora en los ensayos clínicos y una vacuna metanfetamina está a punto para las pruebas. El diseño de una vacuna eficaz contra la heroína ha sido particularmente difícil debido a que el fármaco se degrada rápidamente en el torrente sanguíneo después de la inyección.

“La heroína se metaboliza rápidamente en otro compuesto llamado 6-acetilmorfina, que cruza el cerebro y es responsable de gran parte del efecto de la heroína”, subrayó Janda, del TSRI y cuyo laboratorio inicialmente desarrolló hace tres años la vacuna.

Janda y su equipo diseñaron una vacuna contra la heroína para provocar anticuerpos no contra sólo la heroína sino también contra 6-acetilmorfina y morfina. “El seguimiento de la vacuna ha resultado eficaz, ya que se metaboliza manteniendo los productos de degradación activos fuera del cerebro y creo que eso explica su éxito”, sentencia Janda.

Las pruebas iniciales, publicadas en 2011, mostraron que la vacuna podría bloquear algunos de los efectos agudos de la heroína, tales como obstrucción de dolor. En el nuevo estudio, el laboratorio de Koob examina la vacuna a través de pruebas más rigurosas.

“Dímos la vacuna a las ratas que ya habían sido expuestos a la heroína, una situación obviamente relevante para una situación clínica en humanos”, dijo Joel Schlosburg, investigador postdoctoral asociado, quien fue el primer autor del estudio.

La vacuna secuestra la heroína

En un ensayo, las ratas entrenadas para presionar una palanca tres veces para conseguir una inyección de heroína, pasaron por sesiones de “entrenamiento de extinción”, en las que la presión de la palanca ya no proporcionaba las infusiones. Entre las ratas que no habían recibido la vacuna de la heroína, una sola infusión de heroína podría restablecer inmediatamente en una rata la búsqueda de la palanca para el acceso a la droga igual que la recaída en consumidores humanos de heroína, pero los roedores que habían sido vacunados no pudieron reanudar su búsqueda de la palanca que da acceso a la droga.

En una prueba aún más difícil, las ratas que eran severamente adictas a la heroína y estaban tomando compulsivamente importantes cantidades que podrían ser letales se vieron obligadas a abstenerse durante 30 días antes de tener acceso de nuevo a la droga. En las ratas que habían recibido una vacuna ficticia, el consumo volvió y se retomó el consumo de droga compulsivamente, mientras en las vacunadas contra la heroína, no se volvió a esa adicción.

“Básicamente, hemos sido capaces de impedir pasar por ese ciclo de tomar cada vez más heroína y sólo con la vacuna, mientras el ideal para los pacientes humanos es que la vacuna se administre con otros tratamientos”, valoró Schlosburg.

Los investigadores confirmaron que la vacuna secuestra la heroína y la 6-acetilmorfina en el torrente sanguíneo, manteniéndolo fuera del cerebro. La vacuna no bloqueó los efectos de la metadona, la buprenorfina y otros medicamentos opioides dirigidos al receptor de que se utilizan comúnmente en la terapia de adicción.

“No afecta el sistema opioide per se, por lo que en principio se podía dar esta vacuna a las personas dependientes de la heroína, además de seguir tratándolas con las terapias estándar”, agregó Schlosburg, para quien analgésicos opioides, como la codeína u oxicodona, también seguirán en activo.

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