Evita riesgos, pasa del moreno “rayos UVA”

La mayoría de cabinas de radiaciones ultravioleta (UVA) no siguen la normativa vigente, según ha alertado el doctor Jordi Peyri, jefe de Dermatología del Hospital de Bellvitge de Barcelona. Estos aparatos emiten radiaciones mucho más potentes de lo permitido. ¿Las consecuencias? En un futuro puede aumentar el cáncer de piel, sobre todo en la población menor de 30 años.

Enfermedades y patologías relacionadas: Melanoma, Cáncer de piel

Las cabinas de rayos UVA hacen furor en nuestro país. Muchas personas acuden a centros de estética buscando el ansiado moreno antes del verano. Sin embargo, “la mayoría de ellas desconoce los riesgos a los que se enfrentan, entre ellos el cáncer de piel”, alerta el doctor Jordi Peyri. Conscientes de estos peligros, muchos países como EE.UU. ya han comenzado a optar por una estética blanca debido “al aumento de casos de carcinoma y de melanoma diagnosticados en los últimos años”, explica el doctor Jordi Peyri. La mayor parte de estos cánceres de piel son causados por las exposiciones “incontroladas y acumulativas a las radicaciones ultravioletas de tipo A y B, que se pueden recibir a través del sol o de las cabinas de UVA”, explica el dermatólogo del Hospital de Bellvitge de Barcelona.

Las radiaciones solares y las de los centros de estética se diferencian en “el control y la intensidad”. El doctor Peyri subraya que “mientras que podemos prever la intensidad de las radiaciones lumínicas naturales, no sucede igual con las cabinas de UVA, muchas de las cuales incumplen la normativa y suponen un riesgo muy elevado para la salud”. De hecho, “uno de las posibles consecuencias es el cáncer de piel, sobre todo en personas de menos de 30 años, entre otros peligros”.

Insuficiente en normativa de protección solar

Según el doctor Peyri, “el deseo de rentabilizar las máquinas de UVA por parte de las empresas, las lleva a comprar aparatos muy económicos, de dudosa fiabilidad, que no están acondicionadas como exige la normativa”. Así, el uso prolongado de estas máquinas implica “un deterioro de las bombillas ultravioletas que, si no se cambian, el aparato comienza a emitir dosis de radiaciones desiguales y altamente peligrosas para la piel”, recuerda el dermatólogo. Esta desconfianza radica en el hecho que “los dermatólogos profesionales, que utilizamos habitualmente sofisticadas máquinas de ultravioletas en los hospitales para tratamientos de enfermedades, sabemos muy bien que un mantenimiento requiere un coste alto que hay que pagar para su correcto funcionamiento y muchas de estas empresas no lo tienen muy claro”.

El especialista asegura, además, que la normativa que se implantó en su día “es insuficiente para protegernos de manera eficaz de patologías como el cáncer de piel”. Un ejemplo a seguir, según el doctor, “debería ser el estadounidense, ya que en su legislación se especifica el tipo de dosis de radiaciones ultravioleta recomendada, en función de tipo de piel del paciente y se tienen en consideración aspectos vitales como la necesaria protección ocular, entre otros aspectos”.

Cáncer de piel, en aumento

Los dos tipos de cáncer de piel, el carcinoma basocelular o espinocelular y el melanoma, son “los más frecuentes en Dermatología y casi en medicina general”, explica el dermatólogo del hospital barcelonés. Y, aunque “no hay que dramatizar” respecto al carcinoma baso celular porque “no mata”, no ocurre lo mismo con el melanoma, que causa la muerte en el “15 por ciento de los casos y su incidencia aumenta entre la población”.

El carcinoma basocelular puede diagnosticarse precozmente y una misma persona puede registrar varios tumores. “Se trata de lesiones en forma de costrita y ulcerita que salen en la piel, normalmente alrededor de las mucosas y parecen no curarse nunca”. Su peligro radica, advierte el doctor , “en que si no acudimos al especialista, pueden acarrear problemas de invasión local e, incluso, llegar a producir metástasis”.

Por el contrario, el melanoma es “el tumor que deriva de los lunares o pecas que degeneran por el sol, volviéndose más oscuros, adquirieren un volumen mayor y muestran un aspecto sanguinolento”. En este caso, “se trata del tumor más peligroso para el organismo ya que puede extenderse rápidamente por cualquier parte del cuerpo, ya sea por vía sanguínea, linfática, cutánea, etc., y atacar a los órganos vitales”. Por suerte, tranquiliza el especialista, “la población conoce más este tipo de tumor y a la menor sospecha acude al especialista, con lo cual es más fácil de tratar”.

Para prevenir ambos tipos de cánceres de piel, el dermatólogo recomienda “evitar el sol en lo máximo posible e, incluso, impedir la exposición total en el caso de los niños menores de cuatro años”. El dermatólogo incide, además, en la importancia de utilizar fotoprotectores, evitar las radiaciones solares de mediodía y en los meses más calurosos porque es “cuando tienen más potencia y son más malignas las radiaciones ultravioletas”.

Respecto a la exposición a rayos UVA, el doctor advierte que “corremos el riesgo que la máquina no se ajuste a la dosis de radiaciones que necesita nuestra piel y emita más de la cuenta”. Por tanto, si optamos por sesiones de este tipo de radiaciones, “debemos cerciorarnos que la maquinaria está homologada a nivel europeo y que sigue la normativa vigente”. Aunque, “el consejo más seguro es pasar de las artificiales, puesto que aceleran el envejecimiento de nuestra piel y pueden implicar riesgos vitales fácilmente evitables”, concluye el especialista.

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