Evalúan el riesgo de suicidio en función de los trastornos mentales de los progenitores

El suicidio es un gran problema de salud pública que, aunque afecta mayoritariamente a personas adultas y de avanzada edad, es la segunda causa de muerte en adolescentes en el mundo occidental. Pero hay que tener en cuenta que el suicidio es en parte evitable. La identificación precoz y el tratamiento adecuado de los trastornos mentales son una estrategia preventiva muy importante.

Un estudio internacional evalúa el riesgo de suicidio en base a los trastornos mentales de los progenitores. Se ha realizado en 21 países, con resultados muy consistentes entre los diferentes países, superando el fraccionamiento de la mayoría de estudios previos.

Así pues, el objetivo determinar qué trastornos mentales de los padres se asocian con el suicidio de los hijos, y cuáles de estos trastornos parentales pueden ser más importantes en el paso de la idea del suicidio de los hijos a su planificación o intento.

El estudio ha constatado que todos los trastornos mentales de los padres se asocian a una mayor tendencia a la ideación suicida de los hijos, pero sólo la ansiedad generalizada y la depresión se asocian con la elaboración de planes de suicidio y con la persistencia en el tiempo de la ideación suicida, mientras que la personalidad antisocial y los trastornos de ansiedad de los padres se asocian con la realización de intentos de suicidio de los hijos y con su persistencia en el tiempo.

“Es fundamental considerar el posible riesgo de conductas suicidas en las familias en las que los padres sufren algún trastorno mental, y tener en cuenta que el riesgo aumenta con cada trastorno adicional que sufran los padres” explica Jordi Alonso, co-investigador principal del equipo de investigación español, director del Programa de Epidemiología y Salud Pública del IMIM (Instituto de Investigación Hospital del Mar) y coordinador científico europeo del estudio mundial World Mental Health surveys.

El trabajo se ha desarrollado en el marco del World Mental Health (WMH) en 21 países de los 5 continentes, con una muestra de 109.381 individuos que se han entrevistado personalmente por personal entrenado a tal efecto. El estudio ha considerado muchos datos sobre la salud de los individuos entrevistados, como por ejemplo, sus propios trastornos mentales y sus diagnósticos de patologías físicas, lo que ha permitido una estimación más válida de las asociaciones que se han estudiado.

El suicidio es un gran problema de salud pública que, aunque afecta mayoritariamente a personas adultas y de avanzada edad, es la segunda causa de muerte en adolescentes en el mundo occidental. Pero hay que tener en cuenta que el suicidio es en parte evitable. La identificación precoz y el tratamiento adecuado de los trastornos mentales son una estrategia preventiva muy importante.

Los resultados de este trabajo pueden ser relevantes para guiar a los futuros estudios que se lleven a cabo sobre las bases genéticas del suicidio, incidiendo en los fenotipos psicopatológicos que tienen una mayor asociación con las diferentes fases del suicidio. “En el caso del intento y la realización del suicidio, habría que estudiar la posible base genética común entre la falta del control de los impulsos y el suicidio, centrándonos menos en los trastornos mentales concretos y analizando los rasgos subyacentes en estos trastornos” concluye el Dr. Jordi Alonso.

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