Episiotomías, ¿son siempre necesarias?

La episiotomía consiste en practicar a la mujer una incisión para abreviar el parto y está desaconsejada por la Estrategia de Atención al Parto Normal del Ministerio de Sanidad. España supera en un 60 por ciento el máximo de episiotomías permitidas por la Organización Mundial de la Salud, encabezando la lista de episiotomías en la Unión Europea.

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Las episiotomías son una práctica generalizada que se introdujo en las rutinas hospitalarias sin evidencia científica sólida de su efectividad. Los estudios clínicos demuestran hoy en día que un desgarro natural siempre cicatriza mejor y con menos dolor que una episiotomía y provoca menos trauma perineal posterior, menos necesidad de sutura y complicaciones. Las mujeres que han sufrido una episiotomía tienen más posibilidades de padecer problemas derivados como infecciones, movimientos dolorosos, pérdidas de orina o problemas en las relaciones sexuales.

España se encuentra a la cabeza en número de episiotomías realizadas en los países de la Unión Europea. Así lo confirma el informe bianual de la European Perinatal Health Report que cifraba en 2008 en un 82,3 por ciento las mujeres que sufrían este tipo de intervenciones, superando en un 60 por ciento la cifra máxima estipulada por la Organización Mundial de la Salud. Según este organismo, los países miembros de la Unión Europea no deberían superar el 20 por ciento en este tipo de prácticas.

El ranking estatal está encabezado por el 80 por ciento de episiotomías practicadas en la Comunidad Valenciana seguida de Asturias y Castilla la Mancha, casos en los que el porcentaje de intervenciones asciende a hasta un 75 por ciento.

En la mayoría de las comunidades la mitad de las embarazadas sufren una episiotomía. Son ejemplo los casos de: Galicia y Aragón (60 por ciento); País Vasco y Andalucía (50 por ciento); Madrid y Murcia (45 por ciento).

Entre las comunidades en las que menos intervenciones se realizan encontramos Navarra (35 por ciento ), Cataluña y Baleares (30 por ciento) mientras que la comunidad en la que menos episiotomías se practican es Canarias (25 por ciento).

La fisioterapia obstétrica

La fisioterapia obstétrica es la mejor alternativa para las episiotomías. Los especialistas recomiendan iniciar la gimnasia prenatal a partir de la semana 32 de gestación, con el objetivo de que la mujer llegue en las mejores condiciones al parto. En este sentido los masajes perineales y la realización de ejercicios con los llamados ejercitadores pélvicos, se han convertido en la mejor alternativa.

En este sentido, el Prof. Amostegui, Presidente de la Asociación de Fisioterapia en Pelviperineología (SEFIP) y las Matronas del Colegio de Enfermería de Vizcaya, Mª Teresa Macía González y Maite del Hierro reivindicaron la prevención y preparación de los músculos de la zona perineal para afrontar un parto, durante una charla informativa organizada en Barcelona por Promaternity.

En el encuentro, el Prof. Amostegui ha incidido en la necesidad de concienciar a la mujer para mantener los músculos del suelo pélvico tonificados y ha señalado que “alrededor del 30 por ciento de las mujeres que sufren una episiotomía consiguen recuperarse aunque sólo un 10 por ciento lo hace totalmente, por eso es necesario que la mujer prepare y estire sus músculos gradualmente para momentos tan cruciales como el alumbramiento y para evitar futuras problemáticas como la incontinencia urinaria o el dolor en las relaciones sexuales”.

Por otro lado, se ha reivindicado la figura de los fisioterapeutas obstétricos y de las matronas, que son las personas que más cerca están de la mujer durante el embarazo: un momento vital para la mujer cuyo tratamiento puede repercutir en su calidad de vida posterior.

En este sentido, Mª Teresa Macía, Directora del Centro de Atención al Parto de Vizcaya, ha destacado la importancia de que la mujer sea consciente de su propio cuerpo y siga las indicaciones de los profesionales que en la actualidad aconsejan a la mujer darse masajes perineales en su propio hogar y realizar prácticas con los llamados ejercitadores de suelo pélvico como EPI·NO, que se han revelado como una de las alternativas más útiles para reducir el riesgo de daño perineal y de sufrir una episiotomía. “Hay que preparar a las mujeres desde muy jóvenes para que tomen conciencia de la a importancia de preparar y rehabilitar el suelo pélvico no solamente antes del parto sino a lo largo de toda su vida”.

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