Entrenar para vivir mejor

Àlex Corretja, ex-jugador profesional de tenis, y Juan Antonio Corbalán, cardiólogo especialista en fisiología del ejercicio y ex-jugador profesional de baloncesto, nos explican la importancia del ejercicio físico habitual en nuestra vida. Como nos recuerdan estos dos profesionales, no hay que plantearse ganar medallas para practicar deporte, sino ser capaces de entrenar para mejorar nuestra salud y nuestra calidad de vida. Entrenar para vivir mejor.

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.Àlex Corretja, ex-jugador profesional de tenis:

¿Qué ha significado el deporte en tu vida?

El deporte ha sido básico en mi vida: todo el día, desde que me despertaba hasta que me iba a dormir, estaba pensando en el deporte. Cuando tenía diez años, ya compaginaba los estudios con el tenis, y a partir de los 16 años me dediqué plenamente al tenis de forma profesional. Han sido muchos años al máximo nivel, luchando, viajando y empleando muchas horas.

Ha sido una decisión mía y me siento un privilegiado porque nadie me ha obligado a hacerlo. Además, he tenido reconocimiento y éxito, el máximo que hay. Y por supuesto, cuando hago deporte me siento mejor, aunque es cierto que en el deporte profesional sufres mucho.

¿Cómo debe introducir la gente el deporte en su vida?

Hay que saber separar: no todo es deporte de alto nivel, no todo el mundo puede ejercerlo. Entrenar seis horas al día sólo lo hacen los profesionales. Lo que sí que creo que es muy saludable es el ejercitarse, si no a diario, tres o cuatro días a la semana.

También hay que saber dosificarse según la edad, y no quemar a un niño de diez, por ejemplo, haciéndolo entrenar cada día. No obstante, sí que está bien ir introduciendo a los niños y niñas, y mentalizarlos de que el deporte es parte de su vida. En el caso de los adultos también hay que introducir el deporte en la agenda.

Debemos plantearnos la práctica deportiva como algo más habitual en la vida y no sólo por placer. Aunque a veces apetezcan otras cosas, hay que obligarse a hacer ejercicio. El deporte sirve para evadirse de los problemas, para quemar energía. Una persona que hace deporte estará siempre mucho más relajada.

¿En qué consiste tu fundación?

Yo tengo una fundación a mi nombre, de ayuda a deportistas, que lo que pretende es ayudar a profesionales del deporte que quieren supervisión, especialmente de tenis. Trato de transmitirles mi experiencia, proporcionarles material, y, en algunos casos ayudas económicas. En definitiva, intentar ayudarlos.

Doctor Juan Antonio Corbalán, cardiólogo especialista en fisiología del ejercicio y ex-jugador profesional de baloncesto:

El ejercicio físico tiene una serie de beneficios que podríamos enmarcar en tres aspectos diferentes: uno, que podemos llamar el plano preventivo; otro, el plano terapéutico; y un tercero muy importante, que es el plano socializador y rehabilitador.

En el plano preventivo cada vez hay más evidencias de que determinadas patologías, especialmente las ligadas al síndrome metabólico, pueden retrasarse en cuanto a la aparición del primer evento desafortunado. Una vez tenemos un paciente diagnosticado, la evolución de muchas de estas enfermedades está casi siempre asociadas a ese plano cardiovascular, metabólico, de obesidad, de osteoporosis.

Considero que la parcela rehabilitadota es fundamental porque contacta con otros elementos muy importantes de implicación social, como el hecho de mantener a través de la actividad física, personas funcionalmente más activas, independientes en definitiva. Y esa independencia supone una capacidad de abastecimiento de las propias necesidades.

En segundo lugar, destaca la capacidad de relación con otros pacientes; y tercero, evita o retrasa que otras personas deban cuidar del individuo, algo muy importante para el coste social que tiene la Ley de Dependencia recientemente aprobada en el Congreso.

En determinadas patologías, en concreto, las cardiovasculares – de hecho en la diabetes es claramente una evidencia, como en la hipertensión arterial – está demostrado que el ejercicio físico es prácticamente equivalente en su efecto a la ingesta de uno sólo de los múltiples fármacos que se suelen necesitar para controlar los niveles (de glucosa o de tensión arterial, por ejemplo).

En la prevención secundaria, como en la primaria, es cada vez más evidente que el efecto del ejercicio físico bien pautado que además, debe ser específico y ajustado al paciente, y no sólo a su patología.

Así pues, un paciente que vive en un ámbito urbano, difícilmente cogerá el coche y se irá a la montaña todos los días para hacer deporte. Por tanto, tenemos que buscar una actividad física compatible con la comodidad y con la cercanía del paciente al entorno de realización.

Además, hay que darle una prescripción de ejercicio bien ajustada y específica. No es lo mismo andar a un ritmo normal, que andar enérgicamente, que con intervalos y series.

Somos incapaces de intentar prescribir un ejercicio, una forma de entender la vida, para vivir mejor y ser más independientes.

Y precisamente ese es nuestro reto: entender que hay que enseñar al paciente que se puede entrenar perfectamente aunque no se vayan a ganar medallas, que se puede entrenar para vivir mejor.

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