En salud todos somos iguales

Los resultados del estudio "Sexo, género y salud", dirigido por la Fundación Salud, Innovación y Sociedad y patrocinado por la División de Salud de la Mujer de Novartis, apuestan por otorgar a la mujer un papel más activo y equitativo en el sistema sanitario, para qué éste incluya sus demandas y necesidades.

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El estudio recoge las opiniones de 364 personas sobre dos tipos de preguntas: “qué es lo que a usted le gustaría que ocurriera en los próximos 15 años y qué es lo que cree usted que realmente ocurrirá, en relación a una serie de factores y circunstancias muy asociadas al mantenimiento o a la eliminación de las desigualdades en salud y en acceso y utilización de los servicios sanitarios por parte de las mujeres”, explica el doctor Juan José Artells, director general de la Fundación Salud, Innovación y Sociedad.

En sus respuestas los participantes critican que exista un sistema sanitario “paternalista” que contribuya a “alejar innecesariamente a las mujeres de la toma de decisiones que conciernen a su salud y a su integridad física y mental, y también de la posibilidad de influir sobre la naturaleza y la concepción de los servicios sanitarios públicos, transformándolos y haciéndolos más sensibles, más plásticos, a las necesidades tal como ellas las perciben”.

Otra de las conclusiones del estudio es que la discriminación laboral y social también repercute negativamente en la salud de las mujeres, ya que, al trabajar tanto dentro como fuera de casa, pueden sufrir “dolencias psicosomáticas, a veces inespecíficas y de difícil comunicación con el médico, pero que perjudican considerablemente más en las mujeres que en los hombres la calidad de vida”. A esto se añaden las dificultades “para poder atender al número creciente de mujeres mayores dependientes, pauperizadas y con riesgo importantísimo de exclusión social”.

Tampoco la atención sanitaria es equitativa entre hombres y mujeres, ya que en el caso de las enfermedades que afectan a ambos sexos se abordan fundamentalmente desde el punto de vista masculino, lo mismo que ocurre en los proyectos de investigación referentes a determinadas patologías o fármacos, los cuales “llegan a conclusiones sin tener suficiente información sobre el efecto en las mujeres”. Asimismo, Isabel Yordi, directora del programa de Salud y Mujer de la oficina regional europea de la Organización Mundial de la Salud (OMS), denuncia que la salud de la mujer se entiende exclusivamente desde la perspectiva de la reproducción y se olvidan “esas otras esferas donde la marginalidad es mayor”.

Políticas sanitarias

Para poder combatir esta discriminación debe ser “una prioridad política y social de cualquier país elaborar políticas que precisamente eviten que el sexo y el género hagan que las mujeres luego obtengan resultados diferentes en calidad de vida”, señala Ana Pastor, ministra de Sanidad. En su opinión el objetivo debe ser que todos los ciudadanos, independientemente de su sexo, accedan en las mismas condiciones al sistema sanitario.

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