En el futuro… ¿padeceré lumbalgia?

La lumbalgia es el dolor de la zona lumbar causado por alguna alteración de la estructura de la columna vertebral, ya sea en los ligamentos, músculos, discos vertebrales o vértebras. El primer aviso de la enfermedad se presenta como lumbago agudo. Aparece habitualmente al agacharse para coger peso. Entonces puede notarse un chasquido en la zona lumbar lo que causa un dolor intenso en ese área que impide al afectado enderezarse y caminar. Como continuación de un lumbago agudo, el problema puede desencadenar en lumbago crónico, término que se suele emplear cuando el dolor se prolonga más allá de seis semanas.

Enfermedades y patologías relacionadas: Dolor, Lumbalgia, Dolor de espalda

Existen múltiples factores que pueden incidir en la aparición de la enfermedad. A grandes rasgos se pueden clasificar en dos grupos: las causas de origen mecánico (las más frecuentes) y las causas inflamatorias. Las causas de origen mecánico responden a alteraciones de la estructura de la columna lumbar. De este modo, la degeneración del disco vertebral, la artrosis en las vértebras, la osteoporosis, la escoliosis (alteraciones de la curvatura normal de la columna) o una musculatura lumbar atrofiada son, entre otros, factores que atentan contra la salud de la columna, ya que en estos casos las vértebras deben aguantar un peso excesivo y en malas condiciones.

Muchas de estas lumbalgias aparecen a causa de determinadas posturas o hábitos insanos como levantar pesos, conducir o permanecer sentados durante mucho tiempo de modo incorrecto. Estas situaciones se pueden dar en la vida laboral y en los trabajos del hogar (planchar, hacer las camas o fregar los platos son tareas particularmente dañinas si no se realizan convenientemente). También una vida sedentaria, ejercicio físico excesivo o ciertos factores psicológicos pueden ocasionar lumbalgias. Estos tipos de lumbagos suelen empeorar durante la actividad normal o al estar de pie, remitiendo durante el descanso.

En cambio, las causas inflamatorias se deben a ciertas enfermedades como la espondilitis anquilosante, infecciones o tumores, muy poco frecuentes, que inflaman las vértebras, tendones o articulaciones cercanas. A diferencia del lumbago producido por causas mecánicas, éste empeora cuando el paciente reposa y mejora cuando se encuentra activo.

Terapia del lumbago

La dificultad para el especialista no radica en diagnosticar el lumbago, sino en esclarecer qué causas son las que lo provocan, o por lo menos, cuáles son las más relevantes.

Si sólo se trata de una crisis de lumbago agudo, varios días de reposo absoluto en cama y algunos antiinflamatorios si la intensidad del dolor lo requiere, bastan para recuperar al paciente. En cambio, en el lumbago crónico, la rehabilitación adquiere una importancia primordial, no debiendo ser abandonada ni olvidada por el paciente, hecho que sucede con frecuencia. En este caso, lo mejor es acudir a un buen fisioterapeuta que nos asignará los ejercicios más recomendables para cada persona, incluida la práctica de algún deporte, en especial la natación.

Cuidar la postura de la espalda

Para la vida diaria, existen una serie de recomendaciones de gran importancia que tienen como objeto mantener una buena postura de la columna. A la hora de dormir, es mejor hacerlo de lado y con las piernas encogidas que boca abajo. La cama y el colchón han de ser firmes y el somier preferentemente de barras transversales de madera.

Durante el trabajo, aquellos profesionales que permanezcan mucho tiempo sentados, como los conductores o secretarias, y los que soporten grandes pesos son los más afectados por este mal, por lo que deben aprender a sentarse de un modo adecuado. Lo idóneo es elegir un asiento con un apoyo para la zona lumbar, la espalda ha de estar recta y apoyada sobre el respaldo. Deben levantarse cada cierto tiempo para realizar algún ejercicio de estiramiento. Para coger pesos, es mejor hacerlo doblando las rodillas y no la espalda.

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