En continua lucha contra la lepra

ANESVAD realiza desde hace años un importante trabajo sanitario y social, llevando a cabo proyectos de desarrollo para conseguir una plena integración, una vida digna y la autosuficiencia de los pueblos más desfavorecidos. Igor Aguirre, miembro de ANESVAD, explica que la acción de esta ONG "se extiende a aquellas áreas y pueblos marcados por el subdesarrollo, tratando de erradicar la pobreza en la que viven y convertirles en protagonistas de sus propias vidas. Trabajamos en estrecha colaboración con misioneros jesuitas y de otras órdenes religiosas, con organizaciones seglares y ONG"s en los países donde nos encontramos".

Enfermedades y patologías relacionadas: Lepra

En la actualidad, ANESVAD actúa en 28 países de Asia, América Latina y África intentando hacer llegar las terapias apropiadas para combatir la enfermedad. Por su experiencia, Aguirre asegura que además de los proyectos sanitarios, sociales y educativos, “resulta indispensable concienciar a la sociedad de que la lepra se puede curar, y que al menor síntoma que se pueda percibir hay que acudir a los hospitales y dispensarios para que se puedan tomar las medidas necesarias, y evitar así que la enfermedad cause más problemas”

En la lucha contra la lepra los gobiernos también tienen cierta responsabilidad, señala Aguirre: “acondicionar debidamente los diferentes centros médicos con el fin de que los enfermos puedan ser tratados adecuadamente y desarrollar campañas de sensibilización informando a la sociedad que la lepra es una enfermedad poco contagiosa y que tiene cura”.

La International Federation of Anti-leprosy Association (IFLP) también está llevando a cabo un trabajo importante en este campo. La federación, formada por 19 ONG”s repartidas en más de 14 países del mundo, es uno de los puntales en la lucha contra la lepra. Su estrecha colaboración hace más fácil disponer de los medios para poder actuar con eficacia en las zonas necesitadas.

La lepra, un problema de salud

La lepra, enfermedad causada por el bacilo Mycobacterium Leprae descubierto por el doctor A. Hansen en 1876, sigue siendo en la actualidad un problema de salud. Se estima que hay unos 7 millones de personas en el mundo con esta enfermedad, concentrados sobre todo en países subdesarrollados como la India, Brasil, Indonesia, Madagascar, China, Vietnam o Myanmar. La lepra es un mal endémico y una de las principales causas del elevado índice de mortalidad de estos países. Según la Organización Mundial de la Salud, la lepra es un mal infeccioso que ha acechado la humanidad desde hace miles de años y que perjudica mayoritariamente a los más pobres y desfavorecidos. En España, se calcula que hay unas 300 personas que sufren esta enfermedad.

El enfermo de lepra sufre pérdida de sensibilidad (térmica, dolorosa y/o del tacto). Las zonas del cuerpo afectadas adquieren un color distinto al resto de la piel. La afectación de piel y del sistema nervioso periférico provoca con frecuencia lesiones llamativas y deformidades en algún miembro. Aparecen parálisis musculares y fragilidad en los huesos. Otros síntomas visibles son el abultamiento de la frente y la distorsión facial. El contagio se puede producir en cualquier momento del largo proceso de incubación, que puede llegar a ser de hasta siete años. El Mycobacterium Leprae penetra por las mucosas nasales, la boca y la piel. Algunos factores ambientales como la superpoblación, la mala alimentación y la higiene deficiente, favorecen también su difusión.

En España también existen casos de lepra. Sin embargo, se hallan en una situación de pre-erradicación con una tasa de prevalencia de 0.1 por 10.000 habitantes, por debajo de 1 caso por 10.000 habitantes. “La lepra está prácticamente erradicada y controlada. Se estima que actualmente hay 300 enfermos de lepra, de los cuales sólo el 10 % se encuentran activos. El resto son personas mayores que han sido curadas pero hay quienes les han quedado secuelas físicas”, asegura Aguirre.

La OMS se ha propuesto que el número de enfermos de lepra vaya descendiendo progresivamente en los 28 países donde es endémica, hasta que el año 2005 deje de ser un problema de salud pública. No es tarea fácil ya que trabajar en países subdesarrollados implica un doble esfuerzo y muchas veces no se dispone de los recursos ni medios suficientes.

Mientras la lucha continua, ha hecho ya su aparición la llamada por los expertos la lepra del s.XXI: La úlcera de Buruli. Una enfermedad en la que un 70 % de afectados son niños y es considerado un problema grave a paliar por los organismos oficiales ante los alarmantes 15.000 casos registrados.

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