El director de la Organización Nacional de Trasplantes (ONT), Rafael Matesanz, ha advertido de que el turismo de células madre "está dentro de los fraudes que se dan en estos momentos en la medicina" y puede tener resultados negativos "para la salud de ese enfermo y para el bolsillo". Sus efectos, ha remarcado, son "totalmente inciertos" y el tratamiento conlleva el desembolso "de cantidades de dinero muy importantes".

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El doctor Matesanz ha observado que este tipo de terapias están “estrechamente ligadas al desarrollo tecnológico. Es algo que hace unos pocos años no existía, pero que se está produciendo cada vez más en amplias zonas del mundo y que representa un problema de salud pública importante para muchas personas, dado que en muchas ocasiones es un fraude”.

En el marco de la X Reunión Nacional de Coordinadores de Trasplantes y Profesionales de la Comunicación, Matesanz ha explicado que el turismo de células madre “consiste en pacientes con enfermedades que no tienen una solución o un tratamiento razonable dentro de la medicina tradicional y que van buscando una esperanza a distintos lugares del mundo y se someten a infusiones de células madre de distinta procedencia, desde cordón umbilical, a embriones, con resultados totalmente inciertos y en muchas ocasiones desembolsando cantidades de dinero muy importantes”.

En estos pacientes, “habitualmente los resultados que se obtienen son prácticamente nulos, en el mejor de los casos, pero en otros casos son directamente negativos tanto para la salud de ese enfermo como para su bolsillo, ya que se habla de unas cifras estándar que rondan los 20.000 euros por tratamiento, bastante más si es continuado”.

Se trata, por tanto, de un fraude y “el problema es especialmente importante en China, con pacientes de todo el mundo que van a este país”, pero también en zonas de América Latina como Colombia o Cuba y en países como Ucrania.

“Venden esperanza, pero los milagros no existen”

“Venden esperanza en pacientes que no tienen una solución clara dentro de la medicina oficial y nuestra misión aquí es informar al ciudadano de que las soluciones milagrosas no existen”, ha aseverado.

Matesanz ha comentado, además, que es difícil detectar casos aunque sí hay pacientes españoles que se han sometido a estas terapias, porque “no es como el turismo de trasplantes de órganos”, que conlleva que a su regreso el enfermo tenga que ser atendido para dar “una serie de cuidados” al órgano, sino que “les hacen la infusión de células madre y después la evolución queda bastante escondida”.

En este mismo sentido, ha manifestado que es difícil evaluar el resultado y que la diferencia con un trasplante de órganos “es clara, porque un corazón anda o no y un riñón produce orina o no”, pero en enfermedades como el Parkinson en que se aplica esta terapia”sin ningún fundamento, conseguir saber si aquello ha funcionado o no es virtualmente imposible”.

Informar a la población

Ante este problema, la Agencia Europea del Medicamento ya alertó el pasado año de este tipo de terapias y América Latina y España, liderados por la ONT, firmaron la declaración de Quito “por la que todos los países alertaron a los ciudadanos de que esto existe”, aunque “lo que no se puede hacer es ir en contra de la libertad de cada cual y si alguien quiere ir en busca de esas soluciones mágicas difícilmente se puede prohibir, pero es necesario que la gente conozca la realidad”.

En España, ha continuado, “es difícil” que se lleven a cabo este tipo de terapias porque los tratamientos que existen son legales y, en caso de que se ofrezcan, los pacientes deben saber “que la Agencia del Medicamento no las ha autorizado ni para fines estéticos ni de ningún tipo. Estas terapias están prohibidas”, ha aseverado.

Ha citado como ejemplo el caso de Alemania “que contaba con una de las mayores clínicas de terapia celular de toda Europa y se dieron una serie de casos e, incluso, de fallecimientos de los pacientes por lo que el Gobierno alemán tuvo que cerrarla”.

Éste “ha sido un caso muy paradigmático de que el fenómeno no está limitado a países de lo que podríamos llamar el Tercer Mundo sino que en plena Europa se han dado casos e, incluso, en Italia se ha denunciado hace muy poco este tipo de terapia en hospitales públicos. Es un fenómeno muy extendido, que tiene muchos matices; son terapias fraudulentas y otras están en la escala de grises, pero afecta a todo el mundo”, ha concluido.

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