El Transplante Renal en el 2000

Para los pacientes con insuficiencia renal crónica que se someten a la incómoda diálisis, entrar en los programas de transplante de riñón es una opción a considerar. Aunque la lista de espera es amplia y pasar por el quirófano -algo que no a todos agrada- los resultados que hoy se obtienen demuestran que el transplante renal es una alternativa muy a tener en cuenta. En opinión del doctor Juan Alcover, Jefe del Servicio de Urología del Clínico de Barcelona, "ya no hay ninguna reticencia en el sentido de que un buen transplante de riñón es la mejor solución, en principio, para un paciente con insuficiencia renal crónica".

Enfermedades y patologías relacionadas: Insuficiencia renal

Para ser receptor de un riñón, primero el médico debe evaluar si se es un candidato idóneo. Y para ello, como explica el doctor Alcover, “el médico contempla que el beneficio del posible transplante, en su caso concreto, supera el riesgo que tendría si no lo hiciera”. El año pasado se realizaron en nuestro país 2.022 transplantes renales lo que supone una tasa de donación de 51 por millón de personas, la más alta del mundo. España tiene una media de 33,6 donantes por millón de habitantes, seguido de Estados Unidos con 21 donantes por millón y Canadá con 15. Francia e Italia no llega a 20 donantes por millón.

Mejoras en el transplante renal

“Una de las claves para el buen resultado de un transplante renal”, nos explica el doctor Alcover, “además de que haya sido correctamente extraído, correctamente conservado, correctamente implantado, es que después empieza una larga carrera en el paciente junto con los inmunosupresores para lograr que ese riñón sea tolerado”. Pero estos fármacos tienen un handicap: su gran toxicidad. Sin embargo, hoy se ha conseguido una mayor variedad de inmunosupresores que permiten que el paciente reciba una inmunosupresión “a la carta” para que reciba “el o los inmunosupresores que precise con los menos efectos secundarios posibles”. Pero hoy todavía se dedican grandes esfuerzos a mejorarlos, ya que los riesgos cardíacos y otros efectos de su toxicidad se cuentan entre las principales causas de fracaso del transplante.

Hasta hace poco, los riñones transplantados procedían de donantes cadáver con muerte cerebral, pero la gran demanda hace que hoy se impulse también los donantes vivos entre familiares del paciente y, también ahora, de sus cónyuges y amigos. Estos últimos han demostrado dar mejores resultados de supervivencia, por lo que desde el Hospital Clínico se destacó la necesidad de impulsar la captación de donantes vivos para transplante renal.

Otras innovaciones derivadas del crecimiento de la demanda son la de utilización de donantes a corazón parado y no con muerte cerebral, lo que obliga a una gran coordinación y rapidez por parte de los equipos médicos; el transplante ortotópico utilizando injertos de aorta del donante cadáver en casos en los que el paciente receptor padezca arterioesclerosis grave o la máquina de perfusión continua, que da más tiempo a los especialistas para evaluar si el riñón es adecuado al receptor y mejora los resultados del transplante.

Aún así, ante la duda de optar o no a entrar en los Programas de Transplante de Riñón, lo mejor es acudir a un especialista que evalúe los beneficios y riesgos para su caso particular.

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