El Síndrome de la Muerte Súbita del Lactante puede tener origen en la infección con “H. Pylori”

Investigadores de la Universidad de Manchester, Reino Unido, han observado una asociación entre la infección por la bacteria Helicobacter pylori y el Síndrome de la Muerte Súbita del Lactante (SMSL). El equipo liderado por el doctor Jonathan R. Kerr afirma que hacía tiempo que se sospechaba que una infección podría jugar un papel importante en el SMSL , pero es ahora cuando empiezan a haber pruebas de la implicación de esta infección gastrointestinal.

Enfermedades y patologías relacionadas: Muerte súbita infantil

En este estudio, hecho público en la revista Archives of Disease in Chilhood se ha examinado mediante ingeniería genética el ADN de tejido de estómago, tráquea y pulmón de 32 niños fallecidos por SMSL. Y los resultados indican que 28 de los 32 casos (un 88 por ciento), mostraban pruebas de infección por dicha bacteria. Un dato muy significativo ya que esta infección gástrica se asocia a comunidades pobres con gran concentración de población y sólo afecta a menos de un dos por ciento de los niños de los países desarrollados.

Así pues, el alto porcentaje de infectados por H. Pylori entre los 32 niños fallecidos por SMSL, hace sospechar que esta bacteria podría estar íntimamente ligada a esta misteriosa enfermedad, que hoy todavía no tiene cura.

Pero el doctor Kerr quiere ser prudente con el descubrimiento y afirma que él y su equipo todavía deben confirmar cada dato de forma independiente. Su hipótesis es que la muerte por SMSL puede ser el resultado de las aspiración de sustancias del estómago conteniendo ureasa de H. Pyori que pasarían al pulmón del bebé y liberarían ammonio en su circulación.

La “muerte blanca”

El Síndrome de la Muerte Súbita del Lactante, también conocido como “muerte en la cuna” o “muerte blanca”, se define clínicamente como la muerte inesperada de un lactante aparentemente sano. En los países desarrollados es una de las causas más frecuentes de mortalidad infantil. Alrededor del 80% de los casos ocurren entre el segundo y cuarto mes. Es poco frecuente antes del mes y excepcional después del año. Su incidencia a nivel mundial es de dos casos por cada 1.000 niños nacidos vivos y es más común en varones. Sin embargo, hay otra estadística más esperanzadora: las campañas de prevención realizadas en los países desarrollados han logrado disminuir los casos en más del 40 por ciento.

Por su parte, el H. pylori es una bacteria que al infectar el organismo causa gastritis activa crónica, inflamando el antro de forma superficial y luego extendiéndose y agravándose por el estómago. Causa úlcera gástrica y duodenal y también se la ha relacionado con el desarrollo de cánceres gástricos.

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