El perímetro de la cintura, decisivo para evaluar el riesgo cardiovascular

Un nuevo estudio científico confirma la importancia de medir el perímetro de la cintura, así como el IMC, la presión arterial y el nivel de glucosa y de lípidos en sangre, para identificar a los pacientes que presentan un mayor riesgo cardiometabólico, es decir, de desarrollar diabetes tipo 2 y enfermedad cardiovascular.

Enfermedades y patologías relacionadas: Infarto / Angina de pecho, Diabetes, Hipertensión arterial, Obesidad

El estudio International Day for the Evaluation of Abdominal Obesity (IDEA o Día Internacional para la Evaluación de la Obesidad Abdominal), ha confirmado que el perímetro de la cintura y el Índice de Masa Corporal (IMC) son factores determinantes de la enfermedad cardiovascular. Sin embargo, la relación entre el perímetro de la cintura y el aumento de la prevalencia de la enfermedad cardiovascular se produce independientemente del IMC, la edad o la zona geográfica.

Con motivo de las 55as Jornadas Científicas Anuales del American College of Cardiology, celebradas recientemente en Atlanta, se dieron a conocer las conclusiones de este estudio internacional que evaluó la prevalencia de la obesidad abdominal en más de 170.000 pacientes y en el que participaron más de 6.000 médicos de Atención Primaria seleccionados en 63 países.

“El estudio IDEA confirma la importancia de la medición del perímetro de la cintura, así como de las mediciones actualmente utilizadas, como el IMC, la presión arterial y el nivel de glucosa y de lípidos en sangre, para identificar entre los pacientes que acuden a las consultas de Atención Primaria a los que presentan un mayor riesgo cardiometabólico”, declaró el Dr. Steve Haffner, Profesor de Medicina del Health Science Center de la Universidad de Tejas, en San Antonio (Tejas) y miembro del Comité Ejecutivo del estudio IDEA.

¿Qué es el riesgo cardiometabólico?

El riesgo cardiometabólico es el riesgo global de desarrollar diabetes tipo 2 y enfermedad cardiovascular y se determina mediante la presencia de factores de riesgo tradicionales, como aumento del nivel de colesterol LDL (colesterol malo), hipertensión arterial, diabetes tipo 2 y tabaquismo; así como por la determinación de una serie de nuevos marcadores relacionados con la resistencia a la insulina.

Estos nuevos marcadores son el aumento del nivel de la proteína C-reactiva (PCR), un marcador de la inflamación, y la disminución del nivel de adiponectina, una proteína del tejido adiposo que protege contra el desarrollo de la diabetes y la enfermedad cardiovascular. Y se observan frecuentemente en pacientes que presentan obesidad abdominal, sobre todo, en los que tienen un exceso de adiposidad intra-abdominal (de alto riesgo), hipertrigliceridemia, niveles bajo de colesterol HDL e hiperglucemia.

La enfermedad cardiovascular en cifras

La prevalencia mundial de la enfermedad cardiovascular confirmada en los hombres que acuden a las consultas de Atención Primaria se establece en el 16 por ciento y en el 12,5 por ciento en las mujeres. Unas cifras que permiten hablar del carácter pandémico de la obesidad abdominal.

La enfermedad cardiovascular es una de las principales causas de mortalidad y constituye un importante problema de sanidad pública en todo el mundo. En los países europeos, uno de cada ocho hombres y una de cada 17 mujeres muere como consecuencia de una enfermedad cardiovascular antes de los 65 años.

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