El éxito usa la talla 100

“Vivimos en una sociedad muy competitiva y los pechos grandes ayudan a luchar en mejores condiciones”, afirma la socióloga Coral Hernández.

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Si las mujeres hubiesen tenido la oportunidad de escoger el tamaño de sus pechos, sin duda, la mayoría hubiera preferido lucir unos senos generosos y un escote sugerente, antes que un pecho plano y una silueta sin curvas.

Pero ésta no es una cuestión que incumba sólo a las mujeres. De hecho, es uno de los temas que más comentarios suscita entre los hombres. Como explica Coral Hernández, socióloga experta en el comportamiento del consumidor, la fascinación masculina por el pecho voluminoso “históricamente se ha asociado a la fecundidad y a la maternidad”. “Hay que tener en cuenta que las tasas de mortalidad infantil eran enormes hasta épocas muy recientes. Este hecho ha tenido a lo largo de la historia una gran importancia, tanto en las preferencias masculinas que veían en los pechos grandes una mayor probabilidad de transmitir y perpetuar su herencia genética, como en las de las propias mujeres, que se sentían más capaces de ejercer su función procreadora”.

Actualmente, la asociación del pecho con la fecundidad ha perdido peso a favor de una visión más sexualizada de los atributos femeninos, así como a la necesidad femenina que vincula el tamaño a su propia felicidad, sobre todo en la cultura occidental así como en Japón, donde ha habido un proceso de occidentalización del fetichismo del pecho.

Del corsé al quirófano

Desde la languidez propia de las mujeres de los años 20 y 60 del siglo XX, hasta la exuberancia de actrices como Sofía Loren, Kim Novak o Lana Turner, en la década de los 50, la voluptuosidad femenina ha sufrido numerosos vaivenes a lo largo de la historia.

En la actualidad vivimos una marcada tendencia a la vuelta de la talla 100, aunque ya no existe la unanimidad que había al respecto en otras épocas. Para las mujeres, el pecho 10 es el que llena una talla 95 C. Sin embargo, los hombres, según una encuesta de la Sociedad Americana de Cirujanos Plásticos, prefieren la 100 D, cinco centímetros de contorno y otros cinco de volumen del seno más que lo expresado por las mujeres. Quizá esto se deba a que, “desde hace un tiempo existe un deseo generalizado de recuperar, al menos en parte, la feminidad perdida de otros tiempos”, explica la socióloga.

El modo en que una mujer puede pasar de una talla 85 a una 100 ha evolucionado de forma espectacular, ganando sobre todo en seguridad para la salud de las mujeres. En 2010 se practicaron millón y medio cirugías en todo el mundo para aumentar sus pechos. En España, se realizaron 105.000 intervenciones de cirugía estética en 2009 según el estudio La realidad de la cirugía estética en España presentado por la Sociedad Española de Cirugía Plástica, Reparadora y Estética (SECPRE), donde se recoge, por primera vez, información real y contrastada sobre la situación reciente de este tipo de intervenciones a nivel nacional.

Además, la tendencia parecer ser al alza, ya que, según el mismo estudio, el 48% de los responsables de las clínicas y hospitales privados cree que las intervenciones de cirugía de la mama se incrementarán en los próximos años, siendo el tipo de intervenciones con mayor proyección de futuro. Según la socióloga, esto se explicaría porque “vivimos en una sociedad en la que todos competimos por todo y, en este contexto, los pechos grandes se convierten en un atributo más que ayuda a las mujeres a luchar en mejores condiciones”.

De este porcentaje se concluye que existe una clara aceptación social del aumento de pecho a través de la cirugía estética. Una de las razones que explican esta aprobación la encontramos en el concepto de “domesticación”, entendido como medio para alcanzar el canon estético vigente. “Esta idea se aplica a todo tipo de casos: a las mujeres que, por su constitución física, no consiguen mantener al mismo tiempo un cuerpo esbelto y atlético y unos pechos grandes; a quienes, por efecto de la maternidad o como consecuencia de la edad, han perdido volumen y firmeza; o a quienes, por accidente o enfermedad, se han visto sometidas a una mastectomía”, puntualiza la socióloga.

Belleza bajo control

Gracias a las investigaciones llevadas a cabo por empresas como Groupe SEBBIN que dedica todo su esfuerzo a la creación y desarrollo de implantes mamarios de alta calidad es posible afrontar una intervención con mayor tranquilidad y con la confianza necesaria que otorga saber que se están utilizando materiales de grado médico y que los productos han pasado múltiples controles a lo largo del proceso.

“En una sociedad como la actual, basada en la importancia de la imagen, en la que la conectividad es tan elevada y donde el individuo se siente cada vez más incapaz de controlar lo que ocurre a su alrededor, la biomedicina y la cirugía plástica nos ofrecen una posibilidad real y accesible para modificar y modelar nuestro aspecto físico, permitiéndonos competir con más garantías de éxito”, concluye la socióloga.

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