El dolor asociado al cáncer se puede evitar

Un 50 por ciento de los pacientes padece dolor al principio de su enfermedad y el 75 por ciento en las fases avanzadas. La mitad de estos enfermos sufre un dolor entre moderado y severo, mientras que en otro 30 por ciento es muy severo o intolerable. Sin embargo, casi la totalidad de los casos de dolor se pueden controlar, como señalan los autores principales del libro "Dolor y cáncer. Hacia una oncología sin dolor".

Según uno de los coautores del libro, el doctor Manuel González Barón, director de la Cátedra de Oncología y Medicina Paliativa de la Universidad Autónoma de Madrid y jefe del servicio de Oncología Médica del Hospital la Paz de Madrid, “siempre se ha asociado el cáncer a una enfermedad mortal, irremediable y acompañada de un dolor prácticamente intratatable”, a pesar de que en más de un 90 por ciento de los casos puede paliarse ese dolor. También desmiente que “la intensidad o presencia del dolor sea indicativo de la incurabilidad del cáncer”.

Otro de los autores, el doctor Amalio Ordóñez Gallego, profesor asociado de la Cátedra de Oncología y Medicina Paliativa de la Universidad Autónoma de Madrid y jefe de sección del servicio de Oncología Médica del Hospital la Paz de Madrid, indica que el dolor es el segundo síntoma más frecuente del cáncer, por detrás del cansancio o astenia. Este especialista añade que se trata de un dolor crónico con “picos de dolor” o dolor irruptivo, lo que exige un tratamiento “más complejo de lo que parece”, porque la respuesta es diferente en cada enfermo y hay que cambiar de fármacos cuando pierden eficacia. En su opinión el dolor afecta a la calidad de vida del enfermo, aunque los medicamentos se van mejorando progresivamente para suprimir los efectos secundarios y desarrollar vías de administración lo más sencillas posibles (parches, administración oral, etc.).

El doctor González Barón afirma que el cáncer provoca un “dolor total”, ya que al sufrimiento físico se añaden otros problemas económicos, psicológicos y espirituales. Por ello, el doctor Ordóñez apuesta por el desarrollo de una oncología integral, que aborde “no sólo el dolor físico sino también el moral”, porque “no tratamos cáncer, sino enfermos con cáncer”.

Tumores más dolorosos

Los pacientes que sufren un mayor dolor son los que padecen cánceres del sistema óseo, de páncreas o de hígado, frente a los cánceres hematológicos (leucemias o linfomas), que “prácticamente no duelen”, opina el doctor Ordóñez. El dolor es consecuencia del propio cáncer o está relacionado directamente con él en un 70 por ciento de los casos, mientras que en el 30 por ciento restante se debe a complicaciones del tratamiento oncológico (quirúrgico, radiológico o farmacológico).

Los destinatarios del libro, en el que colaboran 30 especialistas en oncología, son “todos aquellos profesionales sanitarios interesados en el control de los síntomas de los enfermos de cáncer”, según el doctor González Barón, que considera que la escasez de la formación de los profesionales en este terreno provoca que en muchos casos los pacientes no reciban un tratamiento adecuado. Aunque “cada vez se trata mejor el dolor”, el doctor Ordóñez recomienda que “si un enfermo de cáncer sigue teniendo dolor lo que tiene que hacer es cambiar de médico”.

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