El creciente deseo de parecer más joven

La Dermatología ha sido una de las especialidades médicas que más ha evolucionado en los últimos años en nuestro país y la que más ha visto aumentar el número de pacientes. Los problemas sanitarios directamente relacionados con la belleza cada día tienen más importancia y por ello el 30 por ciento del total de visitas que se realizan al dermatólogo son debidas a puras cuestiones estéticas.

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El aumento de la esperanza de vida de la población y los problemas causados por el fotoenvejecimiento de la piel, cada vez más acentuado por factores externos como la mayor incidencia de los rayos ultravioleta, son las principales causas del aumento de pacientes que acuden a las consultas dermatológicas, cosa que ha hecho que esta disciplina de la medicina haya experimentado una evolución importante en los últimos años. Parecer más joven o mejorar algún rasgo, sobre todo de la cara, son aspectos que empiezan a ocupar la primera posición en la lista de prioridades de muchas personas.

El envejecimiento progresivo y la detención de sus efectos es uno de los problemas por los cuales se acude más a las consultas profesionales. Ante la demanda, los dermatólogos ponen un especial énfasis en los tratamientos con antioxidantes para combatir la acción de los radicales libres, uno de los principales responsables del envejecimiento de la piel. Su acción tóxica se multiplica por la acción de los rayos ultravioleta y provoca una importante disminución de la capacidad de las células para regenerarse. En este caso, los dermatólogos utilizan tratamientos con Vitamina C y con Alfahidroxiácidos (AHA), los más utilizados por su capacidad antioxidante y para provocar la síntesis de colágeno. De todos modos son tratamientos preventivos, ya que como apunta la doctora Aurora Guerra, jefa de servicio del Hospital Doce de Octubre de Madrid, “estos tratamientos tienen sobre todo un carácter preventivo, no reparador, pues sus efectos no son los mismos si la piel ya esta dañada por los efectos del sol”.

Otro de los tratamientos para el rejuvenecimiento de la piel son los retinoides. Éstos actúan a nivel de vasos sanguíneos de la piel envejecida, lo que proporciona unas mejoras visibles en la piel, sobretodo en aquellas que presentan arrugas profundas y manchas. Al aplicarse la solución tópica de este ácido mejora mucho la calidad de la piel, ya que hace que la capa córnea se vuelva más densa y uniforme, y que aumenten los depósitos de colágeno. El problema es que, como en muchos otros tratamientos de este tipo, la piel acaba por irritarse y se escama, por lo que es necesaria la utilización combinada de emolientes y fotoprotectores. Para el doctor Alomar, Jefe del Servicio de Dermatología del Hospital de Sant Pau de Barcelona, el tratamiento con retinoides “es uno de los grandes avances en dermatología en los últimos años, con el que cada vez estamos consiguiendo resultados más espectaculares”.

Pero la demanda no sólo se centra en conseguir un aspecto más joven de la piel. Los rellenos e implantes están cada vez más solicitados, sobretodo para realzar diferentes partes de la cara. El colágeno se utiliza para llenar labios, y la silicona es la segunda opción. El colágeno bovino es el más utilizado y el mejor considerado, y la silicona se ha relegado a un segundo puesto debido a sus numerosos efectos secundarios. Según el doctor Sánchez, dermatólogo del Hospital Gregorio Marañón de Madrid, la silicona tiene muchos efectos secundarios derivados, como los granulomas o la migración de los rellenos, efectos que pueden aparecer hasta una década después de haberse realizado la intervención”.

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